Soy un tio, grande, el amo de la creación, no hay personas a mi alrededor. Nunca nadie dio tanto por tan poco, nunca nadie fue mejor que yo. Lo he probado todo, lo se todo, nada me sorprende y vago indeferente alrededor de tu realidad, no puedo parar quieto. En mi cabeza crecen flores, entre mis piernas telarañas.

 

 

 

 

No te atrevas a reirte de mí, no quieras urgar en mis miserias para crecerte, no quieras cortarme las alas, no digas que no sé lo que digo, que digo tonterias, o que no estás continuamente mirándote el hombligo.

 

 

 

 

 

 

 

Los toros tienen cuernos y rabo, sudan estiercol, rebufan, embisten, y asesinan. Sangre, fuego: el odio les ciega, la rabia les guía. Me falta un cuerno, me sobra rabo, en mi pelo almaceno estiercol, la rabia y el odio los guardo comprimidos en complejos sexuales y edípicos, en vicios confesables, en secretos a voces, en borracheras, vicios, ... en habitaciones camufladas, en ojos que miran desde dentro de mis tinieblas.