Muchos son los que se dicen modernos. Se han desprendido de antiguas costumbres, prejuicios, valores... Se sienten libres, eso creen ellos. Pero lo único que les ocurre es que son más ligeros, se han quedado huecos, llenos de agujeros. Llevan un estilo de vida muy supérfluo: imágenes, sonidos, licores, flujos de datos inconexos atraviesan sus mentes asépticas. Menosprecian, o cuando menos, miran con jocosidad e indiferencia, lo antiguo, lo viejo, lo tradicional. Esa es la nueva cultura, la cultura de la "sociedad de la información". La gran colmena, el gran termitero, donde sólo se valora la especialización. El mundo feliz, para unos pocos.