Gleydi Oropeza, directora de EducAcción, explica que aunque el braille está incluido en la Ley para las Personas con Discapacidad, no se ofrece formación sobre su enseñanza en universidades.
Caracas. Dayana* recuerda cuando Alejandro* aprendió a deslizar sus dedos con fluidez sobre los puntos en relieve que le permitían descifrar algunas letras, que luego se convirtieron en palabras.
La madre hace todo lo posible para ayudar a su hijo con discapacidad visual. Lo inscribió en una escuela para niños con condiciones, donde tuvo una profesora del sistema de escritura braille y aprendió a leer con seis años de edad.
Sin embargo, en 2024, por dificultades económicas, se vio obligada a cambiarlo una escuela regular, en Petare. En el nuevo colegio los maestros desconocen el braille, un método de escritura y lectura para personas con discapacidad visual, lo que generó un atraso en el aprendizaje de Alejandro.

“Aprende por memorización. Graba y cuando llega a casa vuelve a escuchar todo hasta aprenderlo”,
dice Dayana sobre los estudios de su hijo.
Al momento de entregar los trabajos asignados Alejandro tiene que leer en voz alta porque los docentes no comprenden la escritura braille.
La Unesco (2005) define la educación inclusiva como un proceso orientado a responder a la diversidad de los estudiantes para incrementar su participación y reducir la exclusión. Sin embargo, explica Manuel Vicente Pérez, coordinador de los programas del Instituto de Previsión Social Amigo de los Ciegos, considera que en el país no hay educación inclusiva para personas con discapacidad visual por la falta de capacitación de los docentes en braille.
“La falta de dominio del braille por parte de los docentes limita la capacidad para desarrollar las habilidades de lectura y escritura. Los niños avanzan de grado con un gran déficit en su formación intelectual”.
Sin condiciones
El artículo 28 de la Ley para las Personas con Discapacidad establece que estas tienen derecho a asistir a instituciones educativas regulares, para una formación con equidad y sin discriminación.
Jesús, estudiante con discapacidad visual, graba cada una de sus clases en la universidad. Al llegar a casa su abuela le ayuda con todas sus tareas: ella investiga en la computadora y le dicta para que él pueda copiar en braille.
«Hay muchas cosas que no entiendo porque los profesores hablan y señalan la pizarra”,
dice con frustración el joven, de 23 años de edad.

Aunque el código braille está incluido en la Ley de Discapacidad, en las universidades no se aplica este sistema de comunicación, por lo que no existe una igualdad de derechos según Gleydi Oropeza, directora de EducAcción.
«Hay muchos factores que impiden que se aplique la inclusión que establece la ley. Las universidades no están preparadas para atender las necesidades de una persona con discapacidad por el miedo y la falta de formación».
Déficit de lectura
Moralba Díaz, exdirectora de la Casa Hogar Niña Ciega, explica que en la actualidad la tecnología desplazó el código braille en las escuelas regulares porque a los docentes les resulta más fácil que el estudiante grabe y memorice el contenido a enseñar braille.
A su juicio la mayoría de los niños y niñas con discapacidad visual no saben leer porque no practican el braille. Se acostumbraron a la facilidad de los comandos de lectura del teléfono o computadora.
“Existe un gran déficit de lectura en los niños con discapacidad visual. Los niños no saben armar palabras y conjugar oraciones”.

Sin empatía en la universidad
La discapacidad de Jesús no le impide cumplir con todas sus asignaciones del cuarto semestre de Comunicación Social. Sin embargo, se siente discriminado por sus compañeros y docentes
“Cuando llega un semestre nuevo los profesores no se preocupan por cómo es mi método de estudio. A ellos no les interesa cómo te sientes y si realmente estás aprendiendo”,
dice.
Pérez asegura que no solo basta con contar con recursos humanos y materiales, también se debe fomentar un sentido de pertenencia y empatía dentro de la comunidad educativa.
Fomentar la educación de los docentes
Oropeza señala que es necesario que en los programas de educación en las universidades se incluya en el pensum una materia obligatoria que enseñe el código braille. Esto permitirá formar profesionales capacitados para educar a personas con discapacidad visual, ya sea parcial o total, y a su vez permitirá que los alumnos tengan autonomía.

Indicó que, aunque en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) existe una materia electiva en la carrera de Educación Especial que enseña el código Braille, esta debería ser una materia obligatoria.
“El código Braille debe enseñarse en todas las universidades y carreras para crear una sociedad más inclusiva”.
Se estima que hay 24.732 personas con discapacidad visual en el país según la Federación Venezolana de Instituciones de Ciegos en Venezuela.
Imprenta braille
En 2015 se reinaguró la imprenta braille Simón Bolívar del Ministerio de Educación, después permanecer cerrada por más de un año. Sin embargo, la ONG Ciegos Venezuela afirma que hasta ahora no conocen a dónde va la producción de los libros en braille porque las escuelas regulares no lo tienen.

Díaz asegura que actualmente en Venezuela no hay producción de materiales de introducción a la lectura o de textos escolares de mayor contenido y en las instituciones no llegan los calendarios en braille.
“Aquí en el colegio los niños aprenden a leer con los libros viejos. La falta de producción ha hecho que los niños no despierten ese amor a la lectura y no reconozcan los insumos braille”.
Para Díaz es necesario que el Estado fomente la educación inclusiva en todos los niveles, produzca textos en braille y se capacite a los docentes para poder tener niños con discapacidad visual autónomos e independiente.
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