Manósfera: el ecosistema digital que mezcla misoginia, “hombres alfa” y discursos antiderechos

¿Conoces la manósfera? Lee los puntos clave de este movimiento digital:

  • La manósfera agrupa espacios digitales que presentan los derechos de los hombres como opuestos a los de las mujeres
  • Sus narrativas mezclan consejos sobre dinero, fitness y relaciones personales para promover ideas tradicionales sobre masculinidad y género
  • Especialistas advierten que estos discursos pueden normalizar la misoginia, el antifeminismo y la violencia, incluso entre adolescentes

En redes sociales y medios de comunicación se menciona cada vez más la “manósfera”, también llamada “machósfera” o “andrósfera”, un término que es relevante entender en estos tiempos, ya que desde especialistas en ciencias sociales a activistas por los derechos de las mujeres advierten que son espacios digitales donde se promueven discursos misóginos y antifeministas.

Es por ello que, a pesar de que no llegó petición sobre la manósfera a nuestro chatbot de verificación,  La Tía del WhatsApp, que también se encuentra en Telegram, en Cocuyo Chequea decidimos explicarte de qué trata este movimiento y por qué sus narrativas son peligrosas.

Este chequeo es el resultado del apego riguroso a nuestra metodología de verificación, tras el análisis y contraste con las evidencias disponibles y no representa opiniones o juicios de valor, tal como lo establecemos en nuestra Política de Neutralidad y Apartidismo, en la que advertimos las limitaciones al ejercicio del periodismo en Venezuela.

La manósfera

De acuerdo con el diccionario de la Universidad de Cambridge, “manósfera” se refiere a un entorno formado por sitios web y conversaciones en redes digitales que presentan los intereses y derechos de los hombres como opuestos a los de las mujeres. Estos espacios suelen estar vinculados con el rechazo al feminismo o con la aversión hacia las mujeres.

La investigadora Yanna María Gutiérrez Franco, quien participa en el proyecto “Manosfera” en redes sociales y cultura del odio (2023-2027), -una investigación de la Universidad Complutense de Madrid que analiza cómo circulan los discursos misóginos y de odio en redes usadas por jóvenes, con el fin de diseñar herramientas para detectarlos, combatirlos y denunciarlos-, describe este fenómeno como un conglomerado de sitios virtuales (foros, páginas web, chats, cuentas de Instagram, grupos de Facebook y Telegram, entre otros), en los que se difunden ideas que defienden una visión tradicional de la masculinidad.

Sin embargo, ONU Mujeres advierte que la machosfera no se limita a foros o redes sociales. Sus mensajes circulan en podcasts, comunidades de gamers, aplicaciones de citas y otros espacios digitales dirigidos principalmente a audiencias masculinas.

Dinero, fitness y mujeres

La periodista Paula Guardia Bourdin analizó en el programa de YouTube llamado Infobae a la Tarde el documental Louis Theroux: Dentro de la manósfera, realizado por el británico-estadounidense Louis Theroux, y estrenado en Netflix este marzo de 2026. En su reflexión, Guardia Bourdin explicó que estos discursos no son nuevos, pero ahora pasaron de espacios marginales a formar parte de un consumo más masivo en internet.

Guardia Bourdin identificó tres ejes frecuentes en las narrativas de estos influencers: finanzas, fitness y mujeres. A través de cursos, aplicaciones, rutinas de entrenamiento o consejos de vida, estas figuras también promueven ideas conservadoras sobre el rol de los hombres y las mujeres.

Uno de los mensajes más repetidos es que el hombre debe ser el principal proveedor del hogar, fuerte físicamente y con control sobre su entorno. En el caso de las mujeres, estos discursos suelen defender una visión tradicional: belleza, sumisión y maternidad como valores centrales.

Esta estética suele idealizar modelos de familia asociados a mediados del siglo XX, pero omite que esa época estuvo marcada por mayores restricciones para la autonomía económica, laboral y jurídica de las mujeres. Sin embargo, cada vez se está popularizando más el término tradwife, abreviatura de traditional wife o “esposa tradicional”, usado para describir a mujeres que promueven en redes sociales un regreso a roles de género tradicionales: el hombre como proveedor y autoridad del hogar, y la mujer como esposa, madre y ama de casa dedicada al cuidado, la belleza, la obediencia o “sumisión” conyugal y la vida doméstica.

Medios comoPeople yThe Guardian han descrito cómo esta tendencia se volvió viral en TikTok e Instagram, con influencers que convierten la maternidad, la cocina desde cero, la apariencia femenina y la vida doméstica en contenido aspiracional; citando a figuras como Hannah Neeleman, influencer estadounidense, exbailarina, madre de ocho hijos y creadora de contenido sobre vida rural, maternidad, cocina casera y trabajo doméstico en una granja en Utah, y Estee Williams, creadora de contenido estadounidense que viralizó por presentarse como tradwife y publicar videos sobre matrimonio, vida doméstica, feminidad tradicional y roles de género conservadores. 

En estos espacios también se usa con frecuencia la expresión “mujer de alto valor para referirse a aquellas mujeres que cumplen con esas expectativas. Sin embargo, Guardia Bourdin señala una contradicción: muchos de estos referentes conviven sin problema con portavoces femeninas de plataformas como OnlyFans y otras formas de monetización del cuerpo femenino dirigidas al consumo masculino.

Por otra parte, estas narrativas, que suelen generar constante polémica en estos ecosistemas virtuales por sus posturas radicales, consiguen reproducciones, difusión, visibilidad y un gran número de seguidores que alimenta su lucro. 

Trump, “valores familiares” y discursos conservadores

Estos discursos también se conectan con debates políticos. En Estados Unidos, los lineamientos promovidos por el presidente Donald Trump y el vicepresidente J. D. Vance sobre derechos de las mujeres han sido leídos por analistas como parte de una agenda conservadora más amplia.

La socióloga y analista de geopolítica venezolana Maira Pereira, conocida como Miss Política, lo resume así en la edición del 6 de mayo de 2026 en su newsletter The Strategy: “A veces olvidamos que los sistemas autoritarios no siempre empiezan con tanques en la calle. Muchas veces empiezan con palabras: “orden”, “familia”, “tradición”, “protección”, “decencia”, “valores”. Palabras que por sí solas no son malas, pero que pueden convertirse en instrumentos de control cuando se usan para definir quién merece derechos completos y quién debe aceptar una ciudadanía reducida.”

Estados Unidos ha registrado retrocesos en materia de derechos de las mujeres. En 2022, el aborto dejó de ser un derecho federal garantizado y pasó a depender de la legislación de cada estado. Para profundizar en este tema, se puede revisar el documental Los EE. UU. de Trump: ¿Por qué se restringen los derechos de la mujer?.

La figura política de Donald Trump ha reforzado una imagen de masculinidad asociada con fuerza, dureza, autoridad y rechazo al feminismo o a lo calificado como “woke”, término que suele usarse de forma crítica para cuestionar agendas de diversidad, género o inclusión, presentándolo como una teoría de conspiración con intenciones perversas.

Ese discurso ha conectado con sectores conservadores de América Latina porque presenta los “valores familiares” como defensa del orden tradicional y convierte los avances en materia de género en una supuesta amenaza cultural, usualmente presentado como “ideología de género”, una teoría conspirativa que funciona como paraguas de discursos antiderechos en materia sexual, reproductiva e identitaria contra mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+, y que encuentra en Venezuela voceros en todos los espectros políticos.

Un ejemplo de esta narrativa apareció en el discurso inaugural de Trump del 20 de enero de 2025, cuando afirmó que pondría fin a la política gubernamental de “tratar de diseñar socialmente la raza y el género en cada aspecto de la vida pública y privada” y anunció que sería política oficial de Estados Unidos reconocer “solo dos géneros: masculino y femenino”. Esa misma línea quedó plasmada en una orden ejecutiva firmada ese día, titulada (en inglés), “Defender a las mujeres del extremismo ideológico de género y restaurar la verdad biológica al gobierno federal”.

Andrew Tate, uno de los mayores referentes

El británico-estadounidense Andrew Tate encarna el modelo referencial de estos “hombres alfas”. Clasificándose como empresario digital e influencer es conocido por sus declaraciones y actos misóginos. Además, junto con su hermano, ha sido acusado entre 2022 y 2024 de trata de personas, explotación sexual y violación, entre otros delitos de crimen organizado. 

En el año 2023, durante una entrevista con la BBC, al ser interpelado sobre el impacto que tiene en los jóvenes sus controvertidas opiniones sobre las mujeres, Tate afirmó ser una “fuerza para el bien” y que estaba “actuando bajo las instrucciones de Dios para hacer el bien”. 

Andrew Tate también ha sido señalado por difundir desinformación y narrativas de odio. Nuestros colegas españoles de Maldita.es documentaron en agosto de 2024 que, tras el asesinato de tres niñas en Southport, Reino Unido, Tate difundió la falsa versión de que el atacante era un inmigrante musulmán, algo desmentido por las autoridades. Esos contenidos alimentaron protestas racistas en el país, impulsadas además por la interacción de Elon Musk con algunas cuentas que difundían desinformación sobre el caso.

Tate también protagonizó una polémica viral con la activista climática Greta Thunberg en diciembre de 2022, cuando intentó provocarla en X presumiendo sus carros y sus “enormes emisiones”. Tras la respuesta burlona de Thunberg, Tate publicó un video en el que aparecían cajas de pizza de una cadena rumana, lo que originó la versión falsa de que esa imagen permitió ubicarlo y detenerlo en Rumanía. El equipo de Maldita.es verificó que no hay pruebas de esa relación, ya que las autoridades rumanas ya habían solicitado los registros antes de la interacción viral. 

Efectos de la manósfera en América Latina

La manósfera ha crecido en los últimos años en medio de una reconfiguración de la derecha y la extrema derecha global. Aunque Gutiérrez Franco ubica el inicio de estos movimientos alrededor de 2009, su presencia actual es más visible por la fuerza que han ganado en redes sociales.

Una de las ideas más repetidas de este movimiento es que los hombres estarían siendo oprimidos por las mujeres o por el feminismo. Sin embargo, esa lectura puede ocultar una reacción frente a la pérdida de privilegios y frente a las denuncias que los movimientos feministas han hecho durante décadas sobre prácticas de dominación y violencia, que van desde la impunidad ante feminicidios y la revictimización institucional de denunciantes de abuso sexual hasta la penalización del aborto o o la desigualdad jurídica y laboral.

Gutiérrez Franco advierte que la manósfera puede convertirse en un caldo de cultivo para ideas peligrosas.

En octubre de 2025, el fundador de la organización antifeminista Varones Unidos, el uruguayo Pablo Laurta, fue acusado de doble femicidio, homicidio y otros cargos. Según la periodista Mariana Iglesias del diario Clarín, Luna Giardina, una de las víctimas y expareja de Laurta, lo había denunciado varias veces por violencia contra ella y contra el hijo de ambos. Giardina se había separado de él y la justicia le había otorgado un botón antipánico. Laurta, por su parte, repetía que era víctima de “falsas denuncias”.

Al respecto, la periodista Iglesias describió a Varones Unidos como un grupo que “tiene infinidad de artículos sobre “feminidad tóxica”, “hembrismo y misandría” e “ideología de género”.

Tras conocerse el caso, Celina de la Rosa, periodista y activista feminista, y Milagro Mariona, editora y periodista feminista, escribieron en el medio argentino LATFEM que Laurta “fue durante años una figura visible en el movimiento antifeminista en Uruguay. Es uno de los impulsores de charlas de Agustín Laje y Nicolás Márquez, hoy asesores del presidente Javier Milei.”

En Cocuyo Chequea también publicamos un perfil sobre Agustín Laje, politólogo y conferencista argentino, considerado como uno de los principales referentes de la nueva derecha conservadora en América Latina, en la que analizamos sus argumentos polémicos y sin sustento contra los derechos de la comunidad LGBTIQ+, así como sus posiciones antiderechos, vinculadas con la restricción de libertades y derechos civiles.

Pablo Laurta junto a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Captura de Instagram de la cuenta @varonesuni2 del 9 de abril de 2018, tomada de Ámbito.

Masculinidad, violencia y “hombres alfa”

La antropóloga Rita Segato, una de las pensadoras feministas más estudiada en América Latina, ha trabajado desde los años noventa el concepto que hoy llama mandato de masculinidad.

Durante una visita reciente a Colombia, en la Biblioteca Luis Ángel Arango, Segato explicó nuevamente parte de sus investigaciones sobre la violencia de los hombres hacia las mujeres. Según la antropóloga, la masculinidad tiene una “estructura corporativa” porque funciona de manera jerárquica entre los propios hombres.

Segato también ha insistido en que muchos hombres siguen e imitan a los llamados “hombres alfa”. Para explicar ese modelo, habla de siete potencias asociadas a la masculinidad: sexual, física, bélica, económica, política, intelectual y moral.

Su análisis detalla que muchos hombres viven bajo una exigencia constante de demostrar que son “suficientemente hombres” y de recibir aprobación de sus pares. Esa búsqueda de validación puede expresarse en prácticas de dominación, como la agresión sexual y los feminicidios.

Figuras en Venezuela que conectan con estos discursos

El influencer venezolano Gianpiero Fusco, conocido como “El Tigre” o “Cubito”, conecta con estas narrativas de la manósfera, por su exaltación del hombre fuerte, disciplinado, “natural” y resistente frente a un sistema que supuestamente debilita a los varones. 

Su discurso ha generado polémicas por afirmaciones falsas sobre la población LGBTIQ+, como la publicación que verificamos en 2024, en la que aseguró que comer arepa te podía convertir en homosexual 

Fusco promueve no solo un estilo de “vida saludable”, sino que mezcla esa estética de autosuperación masculina con ideas rígidas sobre género, rechazo a la diversidad y basamentos pseudocientíficos.

Otra figura de estos influencers de la misoginia, es el mexicano Luis Castilleja conocido como El Temach, quien realiza una gira este 2026, y el 15 de octubre se presentará en Caracas. Este TikToker y YouTuber ha ganado popularidad y controversia por sus consejos dirigidos a hombres sobre relaciones amorosas, autoestima y desarrollo personal, como por ejemplo este video en donde se analiza su libro El varón domado, en el que explica “cómo a lo largo del tiempo muchos hombres han sido condicionados a ceder, adaptarse y perder su identidad para encajar en relaciones y estructuras que no los benefician”. 

El grupo de feministas en Acción Libre y Directa por la Autonomía Sexual y Reproductiva de Venezuela (FaldasR), explica el riesgo de darle cabida a oradores como El Temach, y ponen sobre la mesa los 145 femicidios que registró el Monitor de Femicidios de Utopix durante el 2025. 

La manósfera y la adolescencia, la toxicidad de los incels

La preocupación por la manósfera también tiene que ver con la exposición de niños y adolescentes a estos discursos violentos o misóginos en internet. Según el Observatorio tecnológico de Monterrey, estudios demuestran que el 69 % de los jóvenes de entre 11 y 14 años en TikTok ya han sido expuestos a discursos misóginos, 79 % a materiales violentos no aptos para su rango de edad y que el 59 % de estos llegaron a “manósfera” por la búsqueda de temáticas no relacionadas con estas comunidades. 

En países como México, sucesos como el del menor acusado de matar a dos profesoras con un fusil alarman a la sociedad sobre las narrativas digitales a las que están expuestos chicos muy jóvenes, entre los varios movimientos que promueven estas violencias hacia las mujeres, está el de los Incels (Célibes involuntarios) que, de acuerdo con el SageJournals:

“Operan en comunidades en línea para discutir las dificultades para establecer relaciones sexuales. Informes anteriores han revelado que varios elementos de la cultura incel son misóginos y favorecen la violencia. Además, se han vinculado varios incidentes violentos a esta comunidad, lo que sugiere que podría asemejarse a otros grupos extremistas con motivaciones ideológicas.”

Los riesgos de la manósfera en la adolescencia se plasman en la serie británica de Netflix Adolescencia, estrenada en marzo de 2025, la cual cuenta el caso de Jamie, un niño de 13 años acusado de asesinar a una compañera tras exponerse a discursos incel y de la manósfera. La producción fue elogiada por abrir la conversación sobre radicalización digital y misoginia adolescente, aunque también recibió críticas, como esta y esta, por simplificar un problema que involucra familia, escuela, redes sociales y salud mental.

Conclusión

A través de nuestro método de verificación, podemos comprobar que la manósfera es un ecosistema digital que combina discursos de autosuperación, fitness, dinero y “masculinidad alfa” con ideas misóginas, antifeministas y antiderechos. Sus mensajes circulan en redes sociales, podcasts, comunidades gamer y otros espacios digitales, donde pueden llegar también a adolescentes y jóvenes.

Aunque muchas veces estos contenidos se presentan como consejos para hombres, especialistas y organizaciones citadas en este explicador advierten que pueden reforzar estereotipos de género, justificar la dominación sobre las mujeres y normalizar discursos y acciones violentas. 

Ante la circulación de contenidos que presentan la misoginia, el antifeminismo o los discursos antiderechos como “consejos de vida” o “autosuperación masculina”, te invitamos a consultar a La Tía del WhatsApp, que también puedes contactar en Telegram, para verificar mensajes, videos o publicaciones antes de difundirlos.