Revisa los puntos clave de esta verificación y conoce por qué la supuesta investigación de la Fiscalía de Nueva York es falsa

  • No hay documentos ni pronunciamientos de la Fiscalía de Nueva York que confirmen que Nicolás Maduro nació en Colombia
  • La “cédula colombiana” de Maduro también es falsa, la imagen que circula desde 2016 es un montaje digital ya desmentido por Cocuyo Chequea
  • La narrativa se basa en una acusación sin pruebas del exembajador panameño Guillermo Cochez en el año 2013, la cual fue desmentida por autoridades colombianas

Como hemos explicado en Cocuyo Chequea, este año 2026 hay una ola de desinformación en torno al nuevo escenario político venezolano, marcado por la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, aprobada por la Casa Blanca.

En torno a ello circula un mensaje, que llegó a nuestro chatbot  La Tía del WhatsApp, disponible también en Telegram, el cual afirma que “La Fiscalía de Nueva York ha concluido la investigación oficial q confirma el nacimiento de Nicolás Maduro en territorio colombiano, validando las pruebas presentadas históricamente por Guillermo Cochez en el 2013.” lo que supuestamente permitiría desconocer la deuda externa venezolana y anular contratos internacionales firmados durante su gobierno. 

Además, el contenido agrega que “Maduro no podra ser declarado prisionero de guerra como con Noriega. El hallazgo jurídico otorga a Venezuela la base legal necesaria para anular compromisos financieros viciados por el fraude de identidad original. Una victoria legal sin precedentes que borra el legado económico de la usurpación y abre paso a la reconstrucción nacional”.

Sin embargo, esto es falso, ya que no existe evidencia oficial ni judicial que respalde esa afirmación. Este rumor circula desde 2013 y, desde 2016, suele difundirse acompañado de una supuesta cédula colombiana.

Este chequeo es el resultado del apego riguroso a nuestra metodología de verificación, tras el análisis y contraste con las evidencias disponibles y no representa opiniones o juicios de valor, tal como lo establecemos en nuestra Política de Neutralidad y Apartidismo, en la que advertimos las limitaciones al ejercicio del periodismo en Venezuela. 

No existe confirmación de la Fiscalía de Nueva York

El contenido viral afirma que la Fiscalía de Nueva York concluyó una investigación que demostraría que Nicolás Maduro nació en Colombia. No obstante, al hacer una búsqueda en Google con la frase clave (La Fiscalía de Nueva York ha concluido la investigación oficial que confirma el nacimiento de Nicolás Maduro en territorio colombiano) no se hallaron registros oficiales ni documentos judiciales que respalden esa afirmación.

Tampoco se encontraron noticias de medios de comunicación estadounidenses o internacionales de trayectoria con alguna comunicación oficial de la Fiscalía estadounidense ni de autoridades de Nueva York que confirme esa supuesta investigación.

Al contrario, hallamos una publicación de Instagram de la unidad Chequéalo del medio venezolano El Diario, en la cual se verifica esta afirmación. En la verificación se concluye que ninguna autoridad estadounidense ni colombiana ha presentado documentos que acrediten que Maduro nació en Colombia. 

Asimismo, El Diario cita a la periodista venezolana Maibort Petit, radicada en Nueva York y especializada en temas judiciales en Estados Unidos, quien aclaró el 4 de febrero de 2026 que la Fiscalía de Nueva York no ha presentado documentos que demuestren que Maduro sea oriundo de Colombia.

Un rumor no puede anular la deuda externa

El abogado ecuatoriano Jorge Alvear, ex vocal (magistrado) del Tribunal Constitucional de Ecuador y actualmente vinculado al ejercicio privado del derecho, también desmintió la narrativa viral sobre la supuesta investigación de la Fiscalía de Nueva York.

En una publicación en la red social X del 7 de febrero de 2026, Alvear aclaró que “no existe sentencia, investigación ni pronunciamiento judicial sobre su lugar de nacimiento”, y recordó que los procesos abiertos en Estados Unidos contra Nicolás Maduro son de naturaleza penal, no relacionados con su nacionalidad o con la validez de los compromisos financieros del Estado venezolano. Además, añadió que “ni rumores ni redes sociales pueden anular deudas”, como afirma la desinformación.

Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) explica que los países se financian mediante préstamos y bonos emitidos por el Estado, lo que genera obligaciones frente a acreedores nacionales e internacionales. Estas obligaciones se mantienen vigentes hasta que el país negocia unareestructuración o renegociación formal con sus acreedores, proceso que puede modificar plazos de pago, porcentajes de intereses o los montos de pago.

Sin embargo, estudios jurídicos, como este (1), que explica las condiciones de reestructuración de la deuda soberana y la necesidad de los llamados “regímenes creíbles”, publicado por el ganador del Premio Dunlop de Tesis de Pregrado 2022 de la Escuela Kennedy de Harvard, Alejandro Jiménez, señala que en el derecho internacional público, la deuda soberana corresponde al Estado como sujeto jurídico permanente y no al gobierno que la contrae. Por ello, las obligaciones financieras internacionales subsisten pese a cambios de régimen o crisis políticas, en pro de la estabilidad de los mercados internacionales.

Sin embargo, existe también la llamada “deuda odiosa” (Odious Debt), en la cual la deuda externa podría ser condonada o no ser obligación de la población de un país, en ciertas condiciones. En el artículo “Algunas pistas jurídicas para calificar una deuda pública de ilegítima” publicado el 25 de abril de 2013 por Renaud Vivien, miembro del Comité para la abolición de deudas ilegítimas (CADTM), cita el caso de declarar una deuda odiosa en caso de “La ilegitimidad ligada al régimen prestatario”, basado en la idea originalmente acuñada por el jurista ruso Alexander Nahum Sack.

“Si un poder despótico contrata una deuda, no para las necesidades y los intereses del Estado, sino para reforzar su régimen despótico, para reprimir a la población que lo combate, etc.., esta deuda es odiosa para la población del Estado entero (….). Esta deuda no obliga a la nación; es una deuda del régimen, deuda personal del poder que la contrajo, en consecuencia dicha deuda desaparece con la caída de este poder.” —  Artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)

Sin embargo, la doctrina que no está completamente establecida, señala que los acreedores saben (o deberían saber) de los riesgos de hacer préstamos o entregar créditos a gobiernos “poco creíbles”.

El artículo de Vivien también cita a la Carta de Naciones Unidas y la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados de 1969 para declarar nula una deuda de un gobierno considerado despótico. Sin embargo, esto proviene de decisiones parlamentarias o resoluciones, como las resoluciones de 2011 del Senado belga y la del Parlamento europeo de mayo de 2012 sobre la Estrategia de comercio e inversión para el Mediterráneo Meridional tras las revoluciones de la «primavera árabe», tras los cambios de gobiernos, a veces sucesivos, en Túnez, Egipto, Libia y Yemen, como producto de las protestas.

Casos recientes de “deuda odiosa” fue la condonación del 80% de la deuda exterior de Irak tras la caída de Saddam Hussein, aunque no se invocó el concepto, así como su invocación como argumento político en Ecuador por parte del gobierno de Rafael Correa, pero cuya deuda tampoco fue declarada formalmente como “odiosa”. En ambos casos, llevó a la reestructuración de la deuda exterior.

Por ello, una supuesta investigación judicial sobre el lugar de nacimiento de un gobernante o la ilegitimidad al ejercer su cargo por esta razón, no tendría efectos inmediatos sobre la deuda externa de un país, ya que estos compromisos dependen de marcos legales, contratos internacionales y negociaciones con acreedores que reconocen al Estado que representa a una nación o país, y no a los gobiernos o a las personas que los representan que los administren en un período de tiempo determinado.

Obstáculos actuales para la “deuda odiosa”

Un ejemplo de las dificultades de considerar o no “deuda odiosa” han sido las sucesivas decisiones de cortes de EEUU (y otras en contra) de considerar válida la deuda adquirida por PDVSA, poniendo como garantía las acciones de CITGO, a pesar que este proceso de emisión de bonos no fue aprobado por la Asamblea Nacional de 2015 y por tanto debería ser considerada ilegítima.

Esto bajo el concepto de «alter ego» en que los jueces han considerado, que a diferencia de muchos países, en el caso de Venezuela bajo la administración de Nicolás Maduro, por el “excesivo control estatal”, se puede considerar al Estado y PDVSA como empresa estatal como un mismo ente.

Por esto, a pesar que varias cortes han decidido que distintos acreedores de Venezuela puedan honrar la deuda con la subasta de acciones de CITGO, la OFAC ha emitido sucesivas protecciones sobre los activos, siendo la más reciente, al menos hasta el 20 de marzo de 2026, aunque se puede presumir que la vuelva a extender.

El concepto de “deuda odiosa” podría en algún momento ser usado como un argumento político, como en Ecuador, o ser considerado por entes internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, aunque no hay garantía de éxito, porque requeriría de un trabajo de lobby, como el del CADTM y de un gobierno de Venezuela dirigido por una administración que argumente que el dinero ayudó a sostener indebidamente al régimen anterior, que la deuda fue adquirida sin consentimiento de la población o para financiar ataques sistemáticos en su contra.

Por otro lado, vale recordar que incluso la investigación de la Corte Penal Internacional, llamada Caso Venezuela I, sobre violaciones de derechos humanos por parte del gobierno de Nicolás Maduro, especialmente torturas y detenciones arbitrarias, durante y en respuesta a las protestas de 2014 y 2017, se encuentra aún abierto y activo para marzo de 2026, pero sin inicio de juicio ni acusaciones.

Maduro nació en Caracas y no tiene cédula colombiana

Las afirmaciones sobre el supuesto origen colombiano de Nicolás Maduro no son nuevas y han circulado en distintas ocasiones durante la última década. Desde enero de 2026 vuelve a circular la imagen de una supuesta cédula colombiana de Maduro. 

En julio de 2024, días antes de las elecciones presidenciales, en Cocuyo Chequea verificamos esa imagen, concluyendo que se trata de un montaje digital sin validez oficial.

En dicho chequeo demostramos que los registros oficiales venezolanos ubican el nacimiento de Nicolás Maduro en Caracas, el 23 de noviembre de 1962, y no existe documentación oficial que demuestre que tenga nacionalidad colombiana, como demuestra este histórico del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

A pesar que esta es una desinformación zombi que circula desde el año 2016 y sale a la luz en períodos de complejidad política, como el actual, análisis de distintos medios han señalado inconsistencias en la imagen de la supuesta cédula difundida en redes sociales, incluyendo errores en fechas, firmas y formatos de documentos colombianos de la época, como el equipo de La Silla Vacía en su publicación de enero 2026.

Asimismo, el equipo de ColombiaCheck explica que la falsa cédula de Maduro salió del documento de identidad de Hildefonso Cabra Barahona, el cual también es falso, ya que “Se trata de una cédula modelo con modificaciones en sus datos para proteger a la persona real”, según confirmación de la Registraduría Nacional de Colombia al equipo de La Silla Vacía en septiembre de 2024.

Miguelina Pérez desinforma otra vez

El mensaje viral fue difundido en la red social X por la abogada Miguelina Pérez, una fuente recurrente de desinformación en redes sociales, la cual obtuvo el segundo lugar del ranking de los usuarios que más veces verificó Cocuyo Chequea durante el año 2025, y que ya hemos desmentimos este año con los bulos y tergiversaciones sobre el Cartel de Los Soles, y la falsa orden de arresto de la diputada Iris Varela, quien no huyó a Bucaramanga, como afirmó Pérez.

Dicho post sobre la falsa investigación novedosa de la Fiscalía de Nueva York y la nacionalidad colombiana de Maduro, fue difundido el 6 de febrero de 2026 por Pérez, y hasta el momento de publicación de esta verificación tiene un alcance de más de 531 mil visualizaciones, ha sido reposteado más de 5 mil veces, tiene 10 mil me gusta y más de 650 comentarios de usuarios que, tal vez llevados por sus sesgos, celebran este supuesto hallazgo.

Esta desinformación no se limitó a X, ya que se difundió a través de cadenas de WhatsApp, que a pesar de tener la marca de “Reenviado muchas veces”, cometer errores gramaticales como usar “q” en vez de “que”, y carecer de una fuente oficial, continúa circulando en esta aplicación de mensajería instantánea.

El origen del rumor: la acusación de Guillermo Cochez en 2013

El origen de esta desinformación se remonta al año 2013, cuando el abogado y político panameño Guillermo Cochez, exembajador de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA), aseguró públicamente que tenía documentos que demostrarían que el entonces presidente venezolano había nacido en territorio colombiano.

En ese momento, Cochez afirmó que poseía una supuesta partida de nacimiento emitida en Cúcuta, en el departamento colombiano de Norte de Santander, que indicaría que Maduro nació allí y no en Caracas. Según su versión, el mandatario habría sido llevado a Venezuela durante su infancia y tendría nacionalidad colombiana, lo que, de ser cierto, podría impedirle ejercer la presidencia según la Constitución venezolana.

Sin embargo, para ese momento, el director del Registro Nacional de Colombia, Carlos Alberto Arias, negó la autenticidad de ese documento

A más de una década de esa declaración, no se han divulgado registros oficiales que prueben que Nicolás Maduro nació en Colombia, pese a que la afirmación de Cochez sigue siendo utilizada como base para nuevas desinformaciones que circulan en redes sociales.

Conclusión

La publicación viral que afirma que la Fiscalía de Nueva York concluyó una investigación que confirma la nacionalidad colombiana de Nicolás Maduro es falsa. No existe ningún documento, sentencia ni comunicación oficial de autoridades judiciales estadounidenses que respalde esa afirmación.

Tras aplicar nuestra metodología de verificación y contrastar la información con otras verificaciones de medios y declaraciones de especialistas en el sistema judicial estadounidense, no encontramos evidencia de que la Fiscalía haya determinado el lugar de nacimiento de Maduro ni que exista un proceso de ese tipo en Estados Unidos.

Por el contrario, el contenido viral recicla una narrativa que circula desde 2013, basada en una acusación sin pruebas del exembajador panameño Guillermo Cochez, y se combina con la difusión de la imagen de una supuesta cédula colombiana que ya ha sido identificada como un montaje.

Así mismo, haciendo una revisión legal y académica sobre la deuda soberana, encontramos que la misma es adquirida por Estados, no a gobiernos ni personas que lo representen, invocando el concepto de continuidad administrativa. Sin embargo, existe también el concepto de “deuda odiosa” sobre la adquirida de forma ilegítima o con intenciones de sostenimiento de gobiernos dictatoriales, pero su implementación es compleja y llena de trabas jurídicas.

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