Cocuyo Datos agricultura
  • 20 millones de toneladas de rubros agrícolas se produjeron en Venezuela durante 2008, cayendo más de la mitad para 2023, cuando se recolectaron 9,8 millones de toneladas
  • Sorgo y algodón, para la industria ganadera y textil, son los que han desaparecido casi por completo, mientras Fedeagro advierte que la caída de áreas sembradas siguió cayendo durante 2024
  • La palma aceitera está entre las excepciones positivas, duplicando su área sembrada y producción, aunque existen preocupaciones ambientales
  • Melón, pimentón, aguacate, plátano, berenjena, coliflor y lechuga también están entre los productos que han crecido, con respecto a 1997, aunque distan de su mejores tiempos

En Venezuela, las estadísticas son un bien escaso. No sólo aquellas que podrían considerarse sensibles o de seguridad nacional, sino casi cualquier dato medible. Por eso se dejaron de publicar cifras como la cota de llenado del Guri o los datos de calidad de agua de Hidrocentro, y en noviembre se cumplió un año sin que conozcamos el dato de la inflación. Ni hablar de datos como desempleo, tasa de ocupación o estadísticas vitales, como matrimonios, nacimientos o las causas de muertes de los venezolanos. Todos esos boletines, informes y hasta la Memoria y Cuenta de los Ministerios han desaparecido.

También las estadísticas privadas se han desvanecido, por la caída estrepitosa de las industrias asociadas. Así no sabemos ni se informa cuántos vehículos (buses, carros particulares y motos) se ensamblan, importan o venden pero tampoco cuántas gallinas ponedoras o cantidad de huevos se producen en el país. Esos datos antes difundidos por Fenalvi, Cavenez y Canidra ahora se conocen por notas de prensa y ya no por las tablas detalladas y mensuales disponibles en línea. 

En Cocuyo Chequea estamos usando todos los posibles datos existentes para ofrecer un retrato, al menos parcial y panorámico, del país. En este caso, las estadísticas históricas y actualizadas hasta 2023 de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), que puede descargar aquí, usando datos oficiales, nacionales e internacionales, han mantenido una de las pocas fuentes estadísticas. Este es una nueva entrega de Cocuyo Datos.

Colapso agrícola

El primer dato estadístico relevante está en la producción agrícola conjunta. Al considerar los distintos rubros, que miden 50 distintos productos, incluyendo cereales, frutales, cultivos tropicales tradicionales, leguminosas, hortalizas, raíces, tubérculos, oleaginosas y textiles, se establece una caída del 31% de la producción total nacional entre 1997 y 2023.

Así que mientras en 1997 se producían 14 millones 288 mil toneladas de rubros agrícolas, para 2023 la zafra, término usado para definir el momento y el proceso asociado a la cosecha agrícola, había caído a 9 millones 842 mil toneladas. El cambio es más dramático si consideramos que en 2008 la producción rebasó los 20 millones de toneladas. Si lo calculamos desde allí entonces la caída productiva es de un poco más del 50%.

Si hablamos de superficie sembrada, el cambio fue distinto pero similar. En 2019 se cultivaron 2,3 millones de hectáreas, el punto más alto desde 1997. Pero la extensión sembrada cayó a 1,37 millones de hectáreas en 2023, según la base de datos. 

En enero de 2025, el presidente de Fedeagro, Celso Fantinel, advirtió que continuaba la reducción del área sembrada en el país, cayendo a un millón 140 mil hectáreas, con especial caída en maíz, arroz y sorgo.

De acuerdo a la base de datos, las mayorías caídas relativas (entre 1997 y 2023) están en algodón, sorgo y sisal, con caídas entre 97% y 84% de la producción y áreas cultivadas.

Fantinel resaltó en enero que el sorgo apenas tenía 2 mil hectáreas sembradas en 2024, una caída dramática desde las 12 mil que aún tenía un año antes y las más de 300 mil de 2003. Así mismo, señaló que aunque hay cultivos en franca recuperación, como la caña de azúcar, este rubro aún se ubicaba en las 80 mil hectáreas, aún lejos de las 291 mil de 2007.

De acuerdo al directivo, para alcanzar cerca del 90% de soberanía alimentaria en Venezuela en un plazo de 5 a 6 años, el país necesitaría invertir al menos 1.500 millones de dólares anuales en el sector agrícola.

Por otro lado, Marcos Zarikian, presidente de la Asociación Textil Venezolana (ATV), informó que a febrero de 2025 sólo quedan dos de las 27 grandes empresas de manufactura, que además trabajan sólo al 44% de su capacidad instalada. Esto debido principalmente a que se permite la importación de telas y prendas de vestir con precios de remate desde China y Estados Unidos sin restricción, lo que afecta especialmente a las fabricadas en el país como telas militares, poliéster, jeans y algodón.

Sisal, un producto endógeno

En 2025 el diario Últimas Noticias reportó la primera cosecha de sisal de Barquisimeto, tres años después de la siembra y tras 30 años sin cultivarse en la ciudad, lo que sería procesado por la empresa estatal Fibras de Venezuela (FibraVensa). Un año antes el diario Ciudad CCS también reportó el cultivo de sisal como alternativa productiva en Guárico, con 40 hectáreas sembradas. 

Según la base de datos de Fedeagro, para 2023 aún quedaban más de 1.138 hectáreas en producción, con un crecimiento sostenido desde 2016, cuando empezó a crecer de nuevo. Sin embargo, también se señala que 11 mil hectáreas estaban en producción entre 1997 y el año 2000, cuando empezó la caída paulatina.

El sisal es una fibra natural con la que se elaboran cuerdas y sacos para transportar productos agrícolas, que vio su mejor momento en el siglo XX, cuando fue una de las más prósperas industrias del país, que incluso usaba el ferrocarril y exportaba millones de sacos, de acuerdo al artículo El Sisal en Venezuela: historia y declive de una industria de CorreodeLara, que rescata el empeño de un curazoleño que hizo de Venezuela su hogar.

Lo que ha mejorado

Melón, pimentón, aguacate, plátano, berenjena, coliflor y lechuga son las excepciones positivas. Según la base de datos, en 2023 mostraron aumentos de entre 100% a 500% con respecto a 1997. Es decir, que se duplicaron, triplicaron, cuadruplicaron, quintuplicaron y hasta sextuplicaron su producción según sea el caso.

Por ejemplo, la lechuga pasó de 12 mil 644 toneladas a 75.834, lo que equivale a cinco veces más. De forma similar, el coliflor subió de 5.347 toneladas a 31.749 toneladas, mientras el plátano llegó a las 665 mil toneladas, subiendo desde las 189 mil de 1997.

El aguacate también se elevó desde las 38.560 toneladas a 131.787 toneladas. Sin embargo, todos estos casos positivos siguen estando lejos de sus mejores épocas, incluso de hace unos pocos años, como la producción de 2014.

Vacíos estadísticos y palma aceitera

Como lo aclara la base de datos de Fedeagro, hay unos cuántos rubros, aunque pequeños en tamaño, cuyos datos están muchísimo más retrasados. Por ejemplo, de apio, caraota y mapuey sólo hay datos hasta 2015, mientras que ocumo hasta 2017. Sin embargo, el director de la Asociación de Productores en Portuguesa (Asoportuguesa), Daniel D’Orazio, ya había advertido que se importaba el 75% de la demanda nacional, mientras que el 90% de la producción la acaparaba el frijol chino.

En otros casos, cultivos de importancia como la palma aceitera (con grandes extensiones de cultivo en el Zulia) y soya, los datos alcanzan sólo hasta 2021, cuando registraron 628.574 y 7.972 toneladas respectivamente. Sin embargo, aún si en 2023 mantuvieran esa misma producción, la caída de la producción agrícola seguiría en 26% menos que en 1997.

Sin embargo, podría presumirse que esta industria seguirá creciendo de forma sostenida, por sus distintos atractivos económicos, incluyendo además bajo riesgo de robo, inclusión laboral de mujeres y alta rentabilidad, como reportó CNN en un trabajo especial de 2023 sobre el cultivo en el país, pero también considerando que en mayo de 2025 la presidenta de Federación Venezolana de Pamicultores (Fevepalma), Esmeralda Vargas, aseguró que “el 60% de los productos que conseguimos en los anaqueles del país, contienen aceite de palma”, que va de aceite de uso comestible, margarinas, galletería, panadería, jabones, crema dental, cosméticos y alimentos balanceados para animales, y a pesar que no se usa como biocombustible como en otros países. 

Además, Vargas agregó que a las siete plantas productoras se le sumarán pronto tres más, y que han podido agregar entre 10 a 25 mil nuevas hectáreas, toda una rareza dentro de la caída general reportada. 

Sobre las preocupaciones ambientales alrededor del consumo de agua, contaminación y deforestación, incluyendo la de agrónomos venezolanos, la directiva habló de distintas iniciativas de sostenibilidad basadas para un crecimiento sostenible, que habrá que evaluar, pues el crecimiento de este cultivo ha sido problemático en todo Latinoamérica, más en Venezuela, donde ya se han perdido 4 millones de hectáreas de bosques en los últimos 40 años.

En esta infografía interactiva podrá ver la evolución de áreas sembradas y producción de todos los distintos rubros entre 1997 y 2023.

Menor huella ecológica por colapso agrícola

Una nota de Cocuyo Datos de septiembre de 2019, citando los datos de la Footprint Network, hablaba de una menor huella ecológica en Venezuela debido al colapso de la importación y producción agrícola. Es decir, el país consumía menos recursos naturales, no por sostenibilidad, sino por el colapso agroindustrial.

Una actualización de su base de datos sobre Venezuela, con cifras estimadas para 2024, muestra que entre 2014 y 2024 se redujo el impacto ambiental debido a la reducción del 38% de la huella ecológica de la agricultura, es decir, del consumo de bienes naturales como agua, aire y suelos, y en general, Venezuela ya acumularía ocho años de superávit ecológico por la caída del consumo y la producción, así como el uso de pastizales, tierras para la construcción urbano y caminos, entre otros.

Expertos consultados entonces recordaron que este cálculo omitía, sin embargo, otros impactos ambientales, como los derrames petroleros, la deforestación y contaminación de las aguas por la minería ilegal, las malas prácticas de construcción en parques nacionales y áreas urbanas protegidas, con la consecuente pérdida de bosques urbanos y periurbanos, así como la falta casi absoluta de políticas ambientales como planes de reciclaje, reforestación o gestión de áreas marinas protegidas.

https://infogram.com/produccion-agricola-en-venezuela-desde-1997-1h0n25owp871z4p