EFE

El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional ante lo que describe como “amenaza inusual y extraordinaria” del gobierno cubano a la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

La medida autoriza la imposición de aranceles adicionales a las importaciones procedentes de cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla, de forma directa o indirecta.

La Casa Blanca publicó la orden el 29 de enero, con entrada en vigor a partir de las 00:01 del 30. El texto acusa al régimen de La Habana de alinearse con adversarios como Rusia —incluida la presencia de una gran instalación de inteligencia rusa en la isla—, de dar refugio a grupos como Hamás y Hezbolá, y de mantener políticas represivas internas: persecución a opositores, censura de prensa y expresión, y apoyo a ideologías comunistas en la región.

El Departamento de Estado difundió un comunicado en redes sociales donde afirma que “el régimen cubano será responsabilizado por su apoyo a actores hostiles, terrorismo e inestabilidad regional que pone en peligro al pueblo estadounidense”.

El mensaje elogia el “liderazgo firme” de Trump frente a adversarios ante los que, según el texto, administraciones anteriores fallaron. La orden faculta a los secretarios de Estado y de Comercio para implementar el sistema de aranceles y modificar la medida si Cuba o los países implicados toman acciones que resuelvan las amenazas señaladas o se alineen con los intereses de Washington.

No especifica tasas ni países concretos, aunque analistas apuntan a México como posible objetivo principal, ya que se convirtió en el mayor proveedor de combustible a Cuba tras la caída de los envíos venezolanos.

El gobierno cubano rechazó la decisión de inmediato. El canciller Bruno Rodríguez la calificó de “brutal acto de agresión”, mientras el presidente Miguel Díaz-Canel la denunció como intento de “asfixiar” la economía de la isla bajo pretextos falsos.

Trump, por su parte, reiteró en declaraciones a la prensa que “Cuba no podrá sobrevivir” si persiste en su actual rumbo y sugirió que el régimen debería negociar “antes de que sea demasiado tarde”.

La medida amplía la línea dura adoptada por Trump en su segundo mandato: restricciones de viaje reforzadas en 2025 tras la recatalogación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo, y el endurecimiento general de la política hacia La Habana.

Expertos advierten que la asfixia energética podría agravar la crisis en la isla, donde los apagones y la escasez de combustible ya generan protestas y malestar social.Por ahora, la administración no ha detallado plazos ni porcentajes de aranceles, pero el mensaje resulta claro: Washington busca cortar el oxígeno económico que permite al régimen mantenerse en el poder.