La incógnita fue despejada. En el salón de ceremonias del Premio Nobel ya se sabía a mediodía de este 10 de diciembre que María Corina Machado había logrado salir de Venezuela, que estaría en Noruega. «Llegó María Corina»,dijeron las autoridades del Nobel. Sin embargo, advirtieron que no asistiría al acto protocolar para recibir el galardón.
Pese a la información oficial, cientos adentro y afuera aún mantenían la esperanza de verla entrar al Oslo City Hall, donde unos doscientos invitados aguardaban.
Más de 12 horas hubo que esperar para verla personalmente. A las dos y 25 de la madrugada, aproximadamente ( hora noruega), salió al balcón del Grand Hotel. Unos minutos después saltaba las bardas de seguridad y se daba el primer baño de pueblo. Estuvo en clandestinidad continua desde el 9 de de enero, cuando en Caracas protagonizó una salida pública, en la víspera de la toma de posesión de Nicolás Maduro.
«Lo lograste», le gritó un hombre y ella respondió: «Lo logramos». En esas vio que estaba Pedro Burelli y le dijo: Ven acá, que a ti no te he dado un beso. El aguerrido vocero antichavista, quien vive en Washington DC, acudió al encuentro. Se fundieron en un abrazo mientras muchos la miraban con admiración y gritaban “ valiente”.
La líder opositora vestía un jean oscuro, camisa negra y usaba una chaqueta corta para el frío.
Su salida
A las 11 am aproximadamente de este miércoles 10 de diciembre, el Comité del Premio Nobel informaba públicamente que la galardonada había logrado salir de Venezuela.
“La Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha hecho todo lo posible para asistir a la ceremonia de hoy. Un viaje en una situación de extremo peligro. Aunque no podrá asistir a la ceremonia ni a los eventos de hoy, nos complace profundamente confirmar que se encuentra bien y que estará con nosotros en Oslo”.
En lo adelante, la expectativa estaría presente. En la antesala de la entrega del premio, aún algunos aspiraban que entrara sorpresivamente. No pudo. Su hija Ana Corina Sosa Machado recibió el galardón y dio, en su nombre, el discurso de orden.
Luego, en el centro de Oslo, centenares participaban en las distintas actividades de calle, entre esas una emotiva marcha de antorchas, organizada por la diáspora. En la noche otro grupo se reunía en una fiesta de celebración que sirvió como predespacho porque a las 10 p.m. se informó que ya María Corina estaba en la capital de Noruega e iría en cualquier momento en el Grand Hotel. A esa hora, ni siquiera Magalli Meda, su mano derecha, la había visto.
Después se anunció que luego de la medianoche llegaría al hotel. Primero se reuniria con su familia. Finalmente se dio otro plazo: será a las dos de la madrugada.
En las afueras se fueron congregando seguidores, activistas y periodistas. Hasta allí llegaron la española Cayetana Álvarez, Freddy Guevara, Yon Goicochea, Tamara Suju, entre otros.
Todos miraban al balcón del hotel. Entre algunos circulaba el chiste: esta es la baranda noruega, en alusión a la baranda del CNE.
La multitud cantaba y miraba atentamente hacia la fachada buscando descifrar cualquier movimiento. Cuando se abrió el ventanal del balcón hubo gritos. Y de repente salió. Eran aproximadamente las 2: 25 AM. La gente se alborotó aún más. Algunos lloraban. Entonaron el himno nacional. Ella se puso una mano en el pecho. Al terminar el himno, alzó los brazos y luego exclamó que bajaría a saludar.
Así lo hizo. Estaba en compañía de Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité del Premio Nobel, quien con su discurso en la entrega del galardón, se ganó el derecho de que los venezolanos corearan su nombre: Yorguen, Yorguen, Yorguen le llamaban.
Ella cruzó la calle. Se dirigió hacia la acera donde se había agolpado la gente. En una de esas saltó las bardas que la separaban de los asistentes. Recibía besos y decía: Los quiero a todos de vuelta a Venezuela.
Recorrió la cuadra y luego empezó su vuelta a la entrada del hotel. Se seguía deteniendo a saludar, abrazar y recibir algún obsequio. Una mujer le regaló un rosario, un hombre le pidió que le firmara un libro. A todos les hacía una caricia.
El baño de pueblo duró unos cuarenta minutos. Después de eso entró al Grand Hotel. Tenía prevista dar una entrevista exclusiva a un medio internacional. Aunque se esperaba que diera una declaración, ésta no se concretó.
María Corina Machado llegó a Oslo. No se conocen detalles oficiales de su periplo. The Wall Street Journal aseguró que salió de Venezuela por mar hacia Curazao. Este jueves 12 de diciembre cumplirá su primera agenda oficial como Premio Nobel de la Paz.


