En medio de una crisis política sin precedentes, Venezuela sigue viva, suena y se mueve en calles, plazas, bares, comunidades desde el oeste hasta el este de Caracas y en todo el país, a través de la música y diversos géneros como la salsa.
En el cuarto documental: Un país que suena, de la serie Memorias que iluminan, mostramos que en los espacios públicos y también privados la música se alza como un refugio.
Para esta documentación hablamos con productores musicales, arquitectos de la movida musical transformada en rutas para el disfrute y el encuentro, como Nirvana Aventura y sus “Noches de Taguara”, además de Alí Morales con su peculiar visión social y artística. Nos cuentan cómo se construyen esos puentes que unen los extremos de las ciudades, dejando atrás los prejuicios sociales, las iniciativas surgidas y por qué gustan tanto.
El psicólogo social y asiduo visitante de los espacios para el disfrute, Leoncio Barrios, nos brinda su análisis de esta movida musical y lo que aporta. También nos invita a no dar cabida a la culpa por sentirnos bien.
Una participación muy especial es la de los fundadores del Club Tobías, dedicado a personas de la tercera edad, Sandra Pedraza y José Rafael Quintana. En ese espacio, los abuelos y abuelas bailan, cantan, conversan, celebran la vida y también conectan neuronas, bajo el lema “el que no se mueve se tuye”.
No podían faltar visitantes de las movidas musicales que nos comparten su sentir y visión de los espacios que han conocido en parroquias emblemáticas de Caracas como San Agustín y el 23 de Enero.
Los invitamos a sentir la movida musical y compartir este contenido para iluminar conciencias.


