El chavismo en campaña, otra vez

Mientras el discurso oficialista – para oficialistas, de uno que otro analista, y algún encuestador (todo depende de cómo se formule la pregunta) -insiste en afirmar (no por casualidad) que la prioridad de la determinante mayoría de los venezolanos hoy se inclina por resolver la crisis económica, antes que abordar el cambio político, el partido/Estado se encuentra, una vez más, en campaña electoral. O, al menos, calienta los motores para tal fin.

Si como dice la conocida conseja, una imagen vale más que mil palabras, sirva como ilustración de la afirmación anterior la foto ampliamente difundida en las redes sociales oficiales de la presidenta encargada Delcy Rodríguez recorriendo, bajo el implacable sol tropical, los caminos de Venezuela en la parte superior de una unidad móvil, en compañía de figuras frescas como la nueva ministra del Poder Popular para la Educación Universitaria, la catedrática Ana María Sanjuán.

La denominada Gran Peregrinación Nacional por una “Venezuela sin Sanciones y en Paz”, que, según lo anunciado culminará en un gran cierre nacional este viernes 1ero de mayo en la ciudad capital, es el pretexto de este nuevo esfuerzo proselitista, pero cuyo propósito real consiste en posicionar a la sucesora del sucesor del ex comandante/presidente como la nueva líder del movimiento y eventual candidata presidencial.

Por cierto, no deja de tener cierto interés en el asunto aquí planteado que la presidenta encargada se refiera a esta movilización como un “proceso de reanimación espiritual” de la nación, enfocada en la sanación, el reencuentro, el fin de los odios y el entendimiento mutuo, puesto que no por casualidad (en la Venezuela de nuestros días nada lo es) esa referencia sea una expresión similar, sino idéntica a la que gusta usar su rival en ciernes y líder del campo democrático, María Corina Machado. Tampoco es accidental el uso de colores en detrimento del rojo en las imágenes públicas, así como los cambios de la escenografía.  

También resulta curioso que sea precisamente la demanda por el cese de las sanciones el motivo de esta cruzada, cuando el principal valedor internacional del gobierno interino esté vaciando de contenido las mismas, cuando no levantándolas unilateralmente.

El cerebro

A nuestro modo de ver, el cerebro de esta estratagema no es otro que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien nuevamente hace (y hará) gala de sus destrezas para el manejo de la realidad y las expectativas, colocando el foco de la opinión pública lo más lejos posible del auténtico objetivo de sus intenciones.

Después de todo, con los años ha demostrado una especial habilidad para “manejar los tiempos” políticos, recortando o dilatando los mismos, de acuerdo con las circunstancias. Así, por ejemplo, fue uno de los autores intelectuales, y principal ejecutor material, de aquella estrategia que hace más de dos décadas retrasó por más de año y medio la realización del referendo presidencial revocatorio, hasta que el cambio en las circunstancias colocó al entonces jefe de Estado en condiciones electorales competitivas.    

Desde entonces, como venimos comentado, el chavismo se ha acostumbrado a manejar discrecionalmente los recursos públicos y los tiempos en su beneficio, agotando a sus rivales, como en aquella ocasión; a tomarlos por sorpresa, abril 2013; a dividirlos, mayo 2018 y diciembre 2021; pero también a transfigurarse las veces que hayan sido necesarias, como, por ejemplo, con aquello de que “todo fue por amor” y/o “Venezuela se arregló. En fin, no hay que ser muy agudo o perspicaz, hay que hacer un poco de memoria.

El chavismo ha sido, y es, un curioso movimiento político con vocación revolucionaria, que llegó a la oficina presidencial de Miraflores por los votos. No al frente de una columna guerrillera (como le habría gustado), ni luego de un golpe militar (como lo intentó), sino por medio de un burgués proceso electoral. Es en este último terreno donde se encuentra más a gusto; entre otras cosas porque, desde que se hizo con el control del Estado, lo suyo ha sido una campaña electoral permanente, jugando siempre con ventaja.

Pero, probablemente, fue eso lo que llevó a sus dirigentes a pasar por alto una máxima de Fidel Castro: las revoluciones no se cuentan.

El cuándo

No obstante, si como se ha comentado, el plan A y B del chavismo en esta tercera etapa (delcynato o rodrigato) sigue siendo el de permanecer en el poder indefinidamente, también tiene su plan C. Los hermanos Rodríguez son lo suficientemente realistas como para concluir que llegado el momento tendrán que recurrir al mismo, es decir, afrontar nuevas elecciones presidenciales, o generales, puesto que, dado el cambio geopolítico del país, es un evento que no se podrá eludir.

En ese sentido, determinar el “cuándo”, desde su punto de vista, es crucial. Insistimos: manejar los tiempos. Reforzar su propia posición en las filas del aparato oficial (donde la popularidad no ha sido una de sus virtudes), a la espera de capitalizar la mejora en las condiciones económicas del país (la gran promesa de esta oportunidad), mientras se alimentan aspiraciones políticas que dividan a la oposición y/o agudicen sus contradicciones, apostando por el desgaste, en este caso, de la rival. El divide y vencerás del manual.

Eso sí, manteniendo el control del Estado. El chavismo no sabe hacer elecciones sin el presupuesto público. Nada nuevo bajo este caribeño cielo azul.

Pero si todo este proceso desemboca en una transición, que la misma sea controlada. Esta sería la novedad.

Por supuesto, todo plan siempre tiene sus flancos débiles. En este sentido las estrategias del alto mando político del chavismo las ha tenido; en los años recientes de maneras muy sonoras: Barinas enero 2022, primaria opositora octubre 2023; elección presidencial julio 2024.

Detrás de cada una de esos errores de cálculo hubo una gran subestimación de la magnitud de la debacle económica y humana ocurrida en el país, y un profundo desprecio hacia la dirigencia opositora. Tenemos razones para pensar que, sobre lo primero, más allá de ciertas declaraciones recientes, no hay plena conciencia; lo segundo es un sentimiento que sigue intacto.

Así, que solo limitado por el tutelaje trumpista, esto es lo que hay y es lo que se viene.   

Viejas prácticas, mismos procedimientos.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

Del mismo autor: ¿Qué ha cambiado para Venezuela y para los venezolanos? #90DíasSinMaduro

Analista político, historiador e investigador