El Domingo de Ramos ocupa un lugar central en el calendario cristiano. Esta jornada inaugura formalmente la Semana Santa y recuerda el ingreso de Jesús a Jerusalén hace más de dos mil años.
El episodio está cargado de simbolismo y tradición. Según los Evangelios, Jesús llegó a la ciudad montado sobre un burro, mientras una multitud lo recibía con ramos de palma y olivo, reportó Infobae.
Los fieles lo proclamaban como el Mesías con gritos de “¡Hosanna!”. Este gesto expresaba la esperanza de quienes buscaban un líder que los liberara de la opresión romana de la época.
El uso de un burro, en lugar de un caballo de guerra, tiene un profundo significado teológico. Simboliza la humildad y la paz, cumpliendo las antiguas profecías del Antiguo Testamento.
La palma representa la victoria y la esperanza en una nueva era. Por su parte, el olivo es el emblema universal de la paz y la reconciliación entre Dios y la humanidad.
Tradición de fe
La conmemoración actual se caracteriza por la bendición de los ramos en las iglesias. Los fieles suelen conservar estas plantas en sus hogares como un símbolo de protección y fe durante todo el año.
El color litúrgico de esta jornada es el rojo. Este tono alude directamente al martirio y a la pasión de Cristo que se recordará con mayor intensidad en los días venideros.
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