Salimos ganando

Que los órganos del poder hagan su trabajo y no sirvan solo al dominio de un partido o grupo, tiene ventajas para la gente común

La separación de poderes no es un capricho del constitucionalismo liberal, sino el resultado de la experiencia, muchas veces amarga, de la humanidad. Lo que dijo Acton, “Si el poder corrompe el poder absoluto corrompe absolutamente” está más que comprobado en la historia universal y por cierto, en la venezolana. 

El poder distribuido y dividido de un modo equilibrado es lo que más conviene al pueblo todo, cuya soberanía se pierde, sus derechos se diluyen y sus intereses quedan a la intemperie cuando el poder se confunde con la persona o el grupo de personas que mandan, se concentra y cae fácilmente en la tentación de la omnipotencia, del poder ilimitado y para siempre. 

A veces pensamos, o más bien sentimos, porque es cosa de pasión que si un, o una, líder que ha ganado nuestra confianza y fidelidad, tiene todo el poder, podrá cumplir mejor con su misión. Es un error y bien que conocemos los resultados. 

¿Qué ganamos usted y yo, ciudadanos de este país, con que cada órgano haga lo que le toca y ninguno pueda hacerlo todo? La respuesta es simple: que el poder trabaje para nosotros y no solo para el grupito que lo detenta que sin control se lo apropia. 

Por ejemplo, el gobierno gobierna como le corresponde, pero la Asamblea Nacional que debe representarnos, hace las leyes, que se discuten abiertamente y consulta con amplitud. También controla, como ocurre con el presupuesto y así están claros los ingresos y gastos públicos, su destino y sus resultados. 

Pero puede haber problemas entre los órganos del Estado, entre éstos y los ciudadanos y también de éstos entre sí. Para resolverlos están los tribunales si son independientes, honestos y capaces de decidir con justicia. Si la justicia no funciona sólo el abuso o la violencia, ambas muy dañinas, corrosivas de la salud personal y comunitaria que no solucionan ningún problema y los agravan todos.

Que los órganos del poder hagan su trabajo y no sirvan solo al dominio de un partido o grupo, tiene ventajas para la gente común. Si la Defensoría del Pueblo defiende y vigila que nuestros derechos estén garantizados, salimos ganando. Si la Fiscalía trabaja porque se haga justicia y nadie está por encima de la ley, salimos ganando. Si la Contraloría controla de verdad, previene la corrupción y la combate cuando se presenta, salimos ganando. Si el Poder Electoral organiza y administra correcta, limpiamente los procesos de votación, salimos ganando. Si la Fuerza Armada es “una institución esencialmente profesional, sin militancia política” para cumplir sus elevadas funciones “al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”, salimos ganando. Si los gobernadores y alcaldes, legisladores y concejales hacen su trabajo y los dejan hacerlo, salimos ganando. 

Si el Banco Central trabaja por lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la moneda nacional, dígame usted si saldríamos a no ganando.

Eso es posible. Hay que trabajar mucho, duro y bien para lograrlo, pero es posible, si cada órgano hace lo que le toca, con independencia y responsabilidad.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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Salimos ganando

Ramón Guillermo Aveledo
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