La mañana de este 4 de marzo, que despuntaba sin mayor apuro, mutó a partir de las 7:15 en un inesperado ¿qué está pasando aquí? Una convocatoria a una actividad presidencial en el Palacio de Miraflores, no especificada, circuló entre medios de comunicación, agencias de noticias y corresponsales extranjeros. Pero no solo eso: también llegó a medios independientes, con su respectiva invitación a acreditarse antes de las 8 a.m..
Algo tan rutinario en países democráticos y con libertad de expresión. No así en Venezuela, donde la primera noticia este miércoles no fue solo la visita del secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum. También lo fue la invitación a la prensa independiente a la sede del Poder Ejecutivo. Unos pasillos y salones cerrados a cal y canto desde el año 2002 para algunos trabajadores de la prensa y más de 15 años para otros.
A partir de las 10:00 a.m. y con la incredulidad marcada en el rostro, comenzaron a llegar al Palacio Blanco periodistas, fotógrafos y camarógrafos. Al entrar al salón Ezequiel Zamora para las acreditaciones más de uno observaba receloso la escena. ¿Los medios nacionales independientes con acceso a Miraflores después de décadas?
El optimismo duró poco. Medios independientes como Tal Cual, El Pitazo, El Nacional y Efecto Cocuyo no estaban en una lista. El personal de prensa presidencial tomó datos y fotos de carnets de trabajo y los hizo sentar aparte de los ya acreditados (medios internacionales y del Estado).
Luego de más de una hora de espera la respuesta fue negativa para ese grupo: deben hacer gestiones ante el Ministerio de Comunicación e Información (Minci) con un número telefónico proporcionado. «De momento no es posible acreditarlos; por favor, deben desalojar por seguridad. Disculpen».
La orden se mantuvo, a pesar de que a prensa presidencial se le recordó que es ya es costumbre contactar a funcionarios del Minci para acreditaciones a otros eventos sin éxito alguno.
Pero claros en que el periodismo también es perseverancia, los periodistas desalojados no se retiraron. Aguardaron unos minutos en el estacionamiento del Palacio Blanco, con la esperanza de un cambio de seña, lo que no llegó y hubo que retirarse de las inmediaciones.
La espera siguió, pero desde cafés cercanos a Miraflores, fuera de la vista de quienes vigilaban a las puertas del Palacio Blanco. Luego de otra hora (1:30 p.m.) llegó personal de comunicaciones de la Embajada de EEUU, y las instrucciones cambiaron. Los y las periodistas rechazados inicialmente volvieron a cruzar el portón para entrar a las instalaciones.
Un miembro de la Guardia de Honor los atajó a pocos pasos y vía radio volvió a verificar que los siete periodistas tenían acceso: Verificado «y disculpen lo malo«, dijo el militar.
Acto seguido, se dio la acreditación con brazaletes rojos en las muñecas y el desplazamiento hacia el Palacio de Miraflores, Sala Simón Bolívar, con revisión e instrucciones precisas de seguridad.
Quienes ya habían ingresado recibieron a los rezagados con gestos de alivio y entusiasmo. «El nuevo momento político«, recordó una periodista con ironía. También hubo abrazos de solidaridad y reconocimientos por no abandonar el lugar pese a la negativa de ingreso.

¿Habrá libre acceso a la AN?
Después de años sin acceso al Palacio de Miraflores durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, los periodistas independientes y en un contexto de tutelaje de EEUU volvieron a caminar por esos pasillos, en un avance en el derecho a la información consagrado en la Carta Magna luego de los eventos del 3 de enero.
Tanta agua ha corrido bajado el puente, que entre los periodistas más jóvenes había quienes estaban pisando Miraflores por primera vez. Los no tan jóvenes apenas recordaban la última vez que ingresaron en los inicios del primer gobierno de Chávez y otros hasta el golpe de Estado de 2002. En redes sociales y de mensajería hubo comentarios que coincidieron en que se trató de un «día histórico» para la prensa venezolana, duramente golpeada por la censura y la persecución política.
Ahora la expectativa es que a otros Poderes del Estado como la Asamblea Nacional también llegue el «ábrete, Sésamo» y garanticen el libre acceso a los periodistas, sin listas «cerradas» del Minci.
Sorteados los obstáculos, la espera en la Sala se hizo eterna para las declaraciones del secretario de Interior de EEUU, Doug Burgum, y la gobernante encargada, Delcy Rodríguez, que se produjeron pasadas las 5:30 p.m.
No respondieron preguntas de los periodistas y una comentó a la salida que más que la evidente cooperación entre el interinato y EEUU, ratificada por la presencia de Burgum y la hospitalidad de Delcy Rodriguez, la noticia fue que la prensa independiente había vuelto a poner un pie en Miraflores

