La eyección de Maduro destrabó a nivel planetario, la esplendorosa alegría de los venezolanos, de sus amigos y aliados. La impactante primicia rememoró también el comportamiento que suelen exhibir, frente a la Justicia, los perpetradores de crímenes de lesa humanidad: reclaman derechos que negaban a sus víctimas. Asumen un cierto aire bondadoso, casi místico, buenos modales que incluye "happy new year", la banalidad del mal, desplegada en pantalla. ¡Lo que hice no es tan grave, es algo normal del poder!.
Así mismo, el trato que reciben incluye asistencia jurídica, médica, buena alimentación, en contraste con el modo inhumano, perverso, que imponen en sus mazmorras.
Un día después de la extracción se dan a conocer dos decisiones: EE.UU. administrará a Venezuela, especialmente su área petrolera, durante un tiempo indeterminado, para preparar la transición. Delcy Rodríguez asumirá la Presidencia del país, en acuerdo con el gobierno norteamericano. Ambas noticias introducen inquietud, incertidumbre.
En los días, ambos anuncios comienzan a desglosarse, traducirse, sin embargo requieren ser tratados, comprendidos, junto a otros elementos gravitantes, sobre el contexto del cual emergen. Necesario es entender los cambios de la política, la recorre un aire pragmático, sin modos ni adornos, desnuda.
Debemos ser cuidadosos en la lectura de la situación desencadenada por la extracción de Maduro ¿Qué significa su caída? Ha sido un golpe vital propinado al símbolo máximo del poder chavista. Demoledor, de efectos irreversibles, opera como eco de vulnerabilidad, derrumbe político - moral, de consecuencias inconmensurables a nivel nacional e internacional. Para quienes pretenden establecer un paralelismo, no es equiparable con la muerte, la desaparición definitiva de Chávez. Maduro resuena cada día, en vivo y directo, como derrota palpable del Destructivismo del Siglo XXI. Por otra parte, la sustitución de Maduro, escogido por Chávez como su sucesor, ha surgido de un acuerdo con su archienemigo "ideológico" el "Imperialismo Norteamericano", bajo el ofrecimiento de entregar nuestro petróleo para ser operado por compañías norteamericanas.
Para quienes, como ellos, han sido educados en el odio existencial, histórico hacia EE,UU, está decisión abre en su seno, puertas para la sospecha de la traición, la desconfianza, confrontaciones internas. Imaginemos los incalculables efectos para su coherencia política interior, sus relaciones geopolíticas con China, Rusia, Irán, por ejemplo.
Para comprender el contexto, las decisiones tomadas por EEUU: administrar a Venezuela, previo a la transición, escoger como aliada a Delcy Rodríguez. Es imprescindible comprender ¿Cómo se involucró a Venezuela en este laberinto del mal? ¿Por qué estas controversiales decisiones? Todo se desprende de la aplicación de la cultura política del Chavo- Madurismo, cuya tarea revolucionaria fundamental es la destrucción del "Imperio Norteamericano”, tarea asumida sin escrúpulos, para empandillar a sus enemigos, inundar sus ciudades de sustancias, bandas delictivas letales, para golpear la seguridad, estabilidad, la salud, de la sociedad estadounidense. Eso confiesan en sus tribunales ex- jefes del Chavo-madurato detenidos.
Esto ayuda a comprender la determinación y celeridad de las decisiones del gobierno norteamericano, con capacidad efectiva para presionar, controlar, ejecutar directamente las tareas de vigilancia, desarticulación de la maquinaria de terror, destrucción, en su área de influencia geopolítica, de seguridad nacional. Es un problema de seguridad política y económica para preservar su futuro vital, es ineludible en el juego geopolítico, su destino como nación polar.
¿Qué debemos hacer, cómo actuar?
En política hay que lidiar con la realidad, no solo son nuestros intereses, deseos puros, sin contaminación, hay que valorar prudente, estratégica y geopolíticamente nuestros deseos e intereses, para que puedan hacerse viables, alcanzables en complejos procesos de mediación y negociación. Hacerlos realidad es lidiar con la realidad.
Debemos aprovechar las ventajas acumuladas, la fuerza, aún cuando obligada al silencio, liderada por María Corina Machado, expresada en la decisión soberana de elegir como presidente a Edmundo González. Consolidar, activar la presencia, el apoyo internacional en el mundo, incluyendo los EE.UU.
Continuar sosteniendo nuestra política, no hay razón alguna que le quite pertinencia a la necesidad de un modelo democrático, libertario, respeto a la condición y dignidad humanas, de libre iniciativa privada, de oportunidades para todos. La lucha es hasta el final.





