Enfrentar, y cambiar, el Destructivismo del Siglo XXI, reclama una disposición, una lectura no convencional, acuciosa, reflexiva, teórica, distintas. No es el cambio de un gobierno por otro.
Estamos en presencia de una concepción política de Estado compleja, no simplemente autoritaria, de manipulación humana plena, sofisticada, de propósito expreso político-comunicacional. Diversa en el control social, represión poli-militar, judialización de lo político, lawfare, control alimentario, de control identitario a través del Sistema Nacional de Identificación, Sistema Patria (control salarial, servicios públicos, gas, gasolina, trámites, etc.), control comunitario a través de la estructura partidista (UBCH), neutralización del Sistema Educativo Nacional, empobrecimiento de sus componentes humanos, abandono presupuestario y destrucción de planta física.
¿Cómo enfrentar el Destructivismo del siglo XXI?
Junto a la apreciación de no ser asumido como un simple cambio convencional de gobierno, es necesaria una comprensión de sus rasgos mas visibles, cómo se presenta: 1.-Funciona como una estructura de decisiones expresamente políticas, para sostener, difundir, perpetuar el modelo político económico, social. Contrario a los gobiernos convencionales, no atiende demandas sociales, políticas públicas, los programas sociales son asumidos como misiones, como promoción populista, manipulación propagandística. 2.-Es un tejido de intereses que ovilla males diversos, como el saqueo y lavado de miles de millones de dólares por parte de los líderes del Destructivismo del Siglo XXI, el reparto festivo de las riquezas del país entre bandas internacionales, quienes hacen uso terrorista del territorio nacional, el cual también arriesga, junto al tráfico de sustancias insalubres, la seguridad de EEUU, según testimonios de ex- jerarcas del chavo-madurato. 3.-Un tercer rasgo del Destructivismo del Siglo XXI, es la crueldad, el terror de estado. La ferocidad exhibida en miles de crímenes de lesa humanidad.
Estos tres elementos han sido determinantes para favorecer una empatía internacional, cuya más clara y concreta repercusión fueron las acciones y decisiones de los EEUU.
¿Son suficientes estas acciones, estos acontecimientos?
La contundente respuesta de EE.UU, iniciada con la extracción de Maduro, obliga al gobierno a sincerar su naturaleza de maquinaria de poder a asumir un manual de supervivencia que incluye su sumisión, deshacerse del fardo "ideológico", camaleonarse, suavizar lo más grotesco, intentar adecuar débiles maniobras geopolíticas. Mantiene la estructura de comunicación, cuerpos y labores de inteligencia, contrainteligencia, acumulando puntos para una carta de buena conducta frente a su nuevo, incómodo jefe político "imperialista”. El chavo-madurismo, sin Maduro ni Chávez, busca construir espacios de jugadas y ventajas, con poderosos recursos económicos, políticos y sociales de los cuales aún dispone.
¿Qué hacer? Necesario es despertar, activar el espíritu democrático. Erguir universidades, colegios profesionales, gremios, sindicatos, comunidades vecinales. Solo imaginar la vida en libertad, en democracia. La Universidad está obligada a encender las luces, las ideas, el pensamiento democrático, la frescura del debate, de la libertad: foros, conversatorios, cultura de las bellas artes, la antropológica. No es violencia ni rebelión, es solo desperezarse, encender las luces del pensamiento del país que anida en su seno, imaginar una gran nación, democrática, libre y próspera con oportunidades para tod




