¡Se parece igualito!

El "Alacranato" opera al modo de un colectivo francotirador, similar a la piedrita en el zapato, aprovechado por el Rodrigato, para alentar la idea de una oposición dividida, débil

El reciclaje de la libertad del irreductible, valiente, líder político Juan Pablo Guanipa, no puede confundirnos, al extremo de una fallida lectura, que concluya que no hemos avanzado, que ¡se parece igualito!, expresión coloquial de la barriada, para drenar las dudas. 

Insisto en la necesidad de una lectura que comprenda la complejidad, la oportunidad que abre el poderoso envión positivo, que representa la mudanza de Maduro a Brooklyn. 

Es necesario reconocer que estamos en una situación inédita, no plana ni simple. Se requiere reconocer en ella la diversidad de visiones que activan, fluctúan, percepciones e intereses, que gravitan, operan, sobre el manejo de la singular situación política venezolana.

Parto de la comprensión, convicción, de que los actores concurrentes no tienen una identidad, unicidad de intereses, percepciones, empatías. No son absolutamente idénticos, ni siquiera a los de EE.UU. nuestro benefactor, aliado geopolítico principal.

Tampoco hay afinidades en el escenario interior. Allí concurren intereses, propósitos, culturas políticas, visiones, distintas. Operan actores cuya acción es más coincidente con el gobierno, que con la inmensa mayoría de los venezolanos que aspiran a un cambio. Me refiero a los protagonistas de la cultura política del electoralismo pragmático, al cual el país ha bautizado con el alias de "Alacranato", el cual opera al modo de un colectivo francotirador, similar a la piedrita en el zapato, aprovechado por el Rodrigato, para alentar la idea de una oposición dividida, débil.

Esto favorece pingües negociaciones en su coincidente interés de convivir, dialogar, normalizar, pasar la página. No cesan de ofrecer declaraciones tipo Capriles, Timoteo, Stalin, Ochoa Antich, Kiko e Indira. Todos unidos en el interés común de destruir la nueva cultura política ciudadana, de cambio del país, liderada por María Corina Machado y Edmundo González.

Por otro lado, promueven un lobby internacional, cuyo canciller es el minero Rodríguez Zapatero. Promueven maniobras mediante declaraciones "antiimperialistas" contra nuestro aliado EE.UU. A veces son mandatarios de países latinoamericanos, la izquierda "podemizada" o personajes desempolvados como Pérez Esquivel.

Reafirmo el deber que tenemos de construir el futuro democrático, actuando con firmeza y claridad en la complejidad de una coyuntura, un espacio, minados, vivos, cuya espoleta se activó en la extracción de Maduro. Actuar para promover la transición hacia la libertad, la democracia. Eso impone una dirección, una política, una fuerza activa, con objetivos claros, cohesión, acciones para establecer un programa de transición, conjuntamente con el plan Rubio. Lo que he llamado activar el espíritu democrático, a través de sindicatos, gremios, comunidades, gente de la Cultura con un programa de demandas políticas, económicas, morales y culturales.

Nada está dado; aun cuando el jerarca del Destructivismo del Siglo XXI ya no está, vivimos en medio de una puja vital, agónica, por el destino de la Nación Venezolana. Aferrados a la puerta giratoria de los crímenes de lesa humanidad y la corrupción. Nosotros pujando para abrir las puertas luminosas de la libertad, la democracia, la apuesta por una nación próspera, de oportunidades para todos.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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¡Se parece igualito!

Luis Enrique Vizcaya
Luis Enrique Vizcaya
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