Desde que se fundó la firma en 1981, Carolina Herrera no ha presentado su colección principal fuera de la Semana de la Moda de Nueva York. Es así como el desfile de la propuesta primavera-verano 2026 se realizó en la Plaza Mayor de Madrid, con una identidad gráfica que rinde tributo a la señalética de las calles de la ciudad.
Wes Gordon, director creativo de la firma, señaló que “lo que tiene Madrid y España es que hay muchísimas fuentes de inspiración increíbles. Así que me centré en la edad de oro de España, que son los siglos XVI y XVII, y luego en los años 80 de España, la Movida”.

El diseñador señala que “la mujer Carolina Herrera es una mujer que vive la vida con signos de exclamación”, y que “para esta temporada, me centré en tres flores: la rosa, que es tan latina, el clavel, que es la flor de Madrid, y la violeta, por los famosos caramelos de violeta de Madrid”.
La paleta de colores de la colección refleja la tensión entre la audacia y el romanticismo: desde la calidez bañada por el sol del amarillo azafrán hasta el rojo Herrera, el intenso Rioja, el electrizante rosa brillante, el violeta lila, el blanco nítido y el negro gráfico. Combinaciones de colores que recuerdan la inesperada yuxtaposición de estampados y colores del universo cinematográfico de Pedro Almodóvar.
Construida a principios del siglo XVII y celebrada durante mucho tiempo como el lugar de reunión de la capital española, la Plaza Mayor ha sido el escenario para tercer desfile que la firma Carolina Herrera ha realizado fuera del calendario oficial de Nueva York, tras presentaciones en Río de Janeiro y Ciudad de México, llevando el espíritu de celebración y estilo al corazón de la ciudad.

El suelo adoquinado de la Plaza Mayor inspiró parte de la colección, y sobre él se ha construido una pasarela en un suave color rosa.
Y es que en la década de 1930, el Ayuntamiento encargó a la Escuela de Cerámica la creación de placas ilustradas, cada una contando la historia de su calle. Décadas más tarde, en los años 90, el maestro artesano Alfredo Ruiz de Luna realizó más de 1.500 nuevos azulejos, una tradición cerámica histórica de Talavera de la Reina, distinguidos por su tipografía barroca de elegantes ligaduras.

Acerca del legado que recibió de la diseñadora venezolana, Gordon dijo que “tuve mucha suerte de pasar un año trabajando como consultor con la Sra. Herrera. Antes de que se jubilara, siempre me decía que confiara en mi ojo. Y eso es lo que trato de hacer”.
Esta presentación en pasarela se ve enriquecida por colaboraciones exclusivas que rinden homenaje a la artesanía española, tendiendo puentes entre generaciones y disciplinas a través de algunos de los talentos creativos más destacados que trabajan actualmente en España.

En un diálogo entre voces consagradas y emergentes, Sybilla fusiona su icónica sensibilidad vanguardista con el ADN de la Casa Herrera, mientras que Palomo, de Alejandro Palomo, reinterpreta la clásica camisa blanca de Herrera de formas inesperadas.
El taller de joyería ANDRESGALLARDO elabora a mano la icónica flor del clavel en delicada porcelana, mientras que Levens introduce un nuevo lenguaje material a través de accesorios de cristal hechos a mano, fusionando las perlas Herrera de gran tamaño con formas botánicas. También se exhiben los diseños de capas de archivo de Seseña, símbolos de la elegancia española que lucen Carolina y Reinaldo Herrera, entre otros, en homenaje al espíritu madrileño, vibrante y refinado.
