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Muerte de paciente tras liposucción en centro comercial de Cumaná enciende alarmas sobre sistema de salud

paciente, Cumaná

Una paciente de 31 años de edad falleció por complicaciones luego de una liposucción en un centro ambulatorio. Sus familiares indicaron que la ambulancia del servicio VEN 911 no contaba con oxígeno para trasladarla de emergencia a un centro asistencial.

Cumaná. “Mi hija está muerta, no me la van a devolver ni enferma, ni nada, pero quiero que se haga justicia. Seguiré denunciando porque tengo fuerzas”. Así lo sostuvo Petra Ribero, madre de Ana Rosa del Valle Mavárez Ribero, una paciente de 31 años de edad, que falleció por complicaciones luego de una liposucción en una sala ambulatoria ubicada en el centro comercial Marina Plaza de Cumaná, la noche del 25 de febrero.

El caso pasó a la Fiscalía del Ministerio Público, luego que el médico Alexander Larrochelle fue detenido por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Las dificultades que comprometen el sistema de salud en el estado Sucre fueron caldo de cultivo para el desenlace de este caso.

En la madrugada del domingo pasado, a través de las redes sociales, familiares de Mavárez Ribero solicitaron desesperadamente apoyo para trasladar a la paciente a la emergencia de una clínica, porque presentaba problemas respiratorios.

“Antes de las 10:00 p. m. los médicos se fueron y nos dejaron solas a mi hija y a mí con las enfermeras. El médico me dijo: ‘Vas a ver que esa se duerme ahorita’, pero cuando la ví me di cuenta de que ella respiraba muy agitada y la enfermera me dijo que había entrado en shock”, relató la madre. 

Richard Medina, allegado de la fallecida, denunció indiferencia por parte del médico propietario del consultorio y aseguró que el servicio público de la ambulancia del VEN 911 no contaba con oxígeno para garantizar la atención de la víctima.

No fue sino hasta las 4:00 a. m. cuando lograron el traslado de Mavárez, pero murió camino a la emergencia.

Quiero que cierren esa carnicería, que se haga justicia por la mala operación que le hizo el doctor Alexander Larrochelle. Si yo sé que se iba a operar en ese lugar no lo permito, porque yo pensé que se atendería en una clínica. Yo no quería dinero, pero ahora quiero que paguen”, agregó la madre.

Ribero quiere que su testimonio sirva de estímulo para que otras personas denuncien situaciones similares y no tengan miedo. “Sabemos que no es la primera muerte que ha ocurrido, pero nadie ha tenido guáramo para denunciar”, apuntó.

El caso ha causado conmoción en la opinión pública sucrense que desconocía la existencia de un quirófano en el centro comercial en el que hasta ahora, solo se sabía que funcionaban consultorios y ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias. 

Sin embargo, de manera extraoficial se conoció que el lugar cuenta con permisología sanitaria y cada vez que había una cirugía programada, debían notificar al condominio del centro comercial para garantizar los servicios de agua, planta eléctrica y seguridad. 

En Sucre no hay higiene, no hay salud, vivimos entre aguas negras, en el centro de Cumaná cualquier personaje pone brackets en los dientes y nadie lo controla. Imagínate lo que puede pasar en un hospital”, comentó una mujer en su camino al mercado de Cumaná.

Muerte de recién nacido

La situación dejó en evidencia la decadencia del sistema de salud pública en Venezuela en medio de denuncias sobre mala praxis médica. Y es que el caso de Mavárez no es el único conocido por la sociedad sucrense. 

El pasado 8 de febrero, familiares denunciaron la impericia médica en el parto de una paciente de 15 años de edad que trajo como consecuencia el fallecimiento de su bebé, en la sala de partos del Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá (Huapa), de Cumaná. 

“Mi bisnieta recibió maltrato desde que llegó a sala de parto, le pidieron ampollas y yo empeñé mi teléfono, luego le piden unos exámenes y les dije que no tengo real, que lo deben hacer en el hospital. Luego me pidieron comprar una sutura y gracias a unas personas que estaban en el hospital fue que pude comprarlas”, declaró Yenni Gil. 

Tras dos noches de espera, le informaron que la paciente iría a cesárea. Tiempo después, la doctora de guardia pidió hablar con la madre de la paciente y le notificaron que la bebé falleció.

A mi nieta me la dejaron ver porque yo fui a hacer la denuncia al Cicpc, y la partida de nacimiento de la bebé la conseguimos casi tirada en la basura”, dijo la familiar.

Aseguró que la doctora que la iba a atender renunció y la atendieron dos médicos de guardia. “El director del Hospital Oscar Cedeño es el que me va a dar explicación”, aseveró Gil. 

Sobre el caso, hasta el momento, no ha habido pronunciamiento de las autoridades de salud en el estado Sucre. 

Sin embargo, en recientes declaraciones, el gobernador Gilberto Pinto, aseguró que en “ningún hospital del estado Sucre le piden insumos a los pacientes”.

El registro periódico de casos que ponen de manifiesto la violencia obstétrica, deficiencias médicas, contaminación de quirófanos y carencia de insumos en el principal centro asistencial del estado Sucre desde 2014, ha fortalecido el movimiento social denominado “Ni Una Más”, que se formalizó hace dos años y busca visibilizar los derechos de las mujeres, niñas y niños. 

Los familiares de las víctimas que han denunciado y solicitado investigaciones ven con preocupación el diferimiento de audiencias, cambios de jueces y el retardo procesal que promueve la impunidad.


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