Las especies endémicas del parque nacional aragüeño pueden sufrir daños irreversibles si no se protegen sus ecosistemas. Expertos en ambiente exhortan a una pronta reforestación para evitar desastres naturales.
Aragua. Maracay es conocida como la Ciudad Jardín debido a su gran cantidad de áreas verdes, parques y jardines, que no solo embellecen el municipio Girardot, sino que también proporcionan un ambiente fresco a sus habitantes. Sin embargo, el Parque Nacional Henri Pittier vuelve a arder, como ha ocurrido en años anteriores.
Golondrinas, guacamayas, murciélagos, dantas, turpiales, lapas, cunaguaros y pumas son algunos de los animales que habitan en el pulmón vegetal de Aragua. Entre la flora destacan el palo María, las bromelias y las orquídeas, pero tal biodiversidad está amenazada por los incendios.
“Siempre es importante recordar que en el Henri Pittier existe una gran cantidad de especies endémicas que pueden sufrir daños irreversibles. Esto es válido para las plantas y animales. Lo mismo ocurre con las bacterias”, explica José Clavijo, director del Museo del Instituto de Zoología Agrícola Francisco Fernández Yépez (MIZA) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Las zonas de bosque nublado son áreas que usualmente no se queman dentro del parque nacional. No obstante, cuando esto ocurre, la vegetación está poco adaptada a los incendios y las especies no están acostumbradas a soportar el fuego.
“Por eso hay que tener mucho cuidado cuando abordamos los estudios de la biodiversidad en los incendios forestales. También están los animales de poca movilidad como los caracoles, algunos muy pocos estudiados, que son consumidos por las llamas”, destaca Clavijo.

Pocas medidas gubernamentales
Aunque las autoridades regionales mantienen acciones preventivas para evitar que se queme el pulmón vegetal de Aragua, la ONG ambientalista Sembramos Todos ha contabilizado al menos 11 focos de incendios en lo que va de año.
Entre las labores de la Gobernación de Aragua se encuentran los 64 kilómetros de cortafuegos mecanizados y manuales en la montaña, especialmente en la serranía Las Delicias, sector que suele incendiarse, y la operatividad de los helipuertos, así lo informó Anthony De Benedictis, autoridad única de Ecosocialismo, en una nota de prensa.
“Lo que sigue fallando es lo mismo de siempre, el monitoreo. Casi nunca se ataca el incendio en los primeros minutos”, comenta Enrique García, de Sembramos Todos.
Cortafuegos en la UCV Maracay
El campus Maracay de la UCV tampoco escapa de la realidad de los incendios en esta época del año. Aunque los bomberos de esta casa de estudios han podido controlar los pequeños focos que se han registrado, Freddy Rodríguez, comandante de la institución, indica que ya trabajan en la creación de un cortafuego.
Para evitar la propagación de las quemas en las áreas verdes de la universidad, esta barrera tendrá cinco metros de ancho.
A pesar de que este instituto cuenta con dos unidades de combate contra incendios, los voluntarios no pueden salir del recinto universitario cuando arde el Henri Pittier. Primero necesitan autorización de los Bomberos de Aragua, cuyo comandante suele pedir apoyo de manera constante.

Reforestar para evitar desastres naturales
Debido a los constantes incendios en el pulmón vegetal de la región, el ingeniero agrónomo Eduardo Cudisevich asegura que puede ocurrir un proceso de sabanización si las autoridades no se dedican a reforestar.
El proceso generaría pérdidas ambientales, además de posibles desastres naturales como ha sucedido en años anteriores.
“El ecosistema de sabana es mucho menos rico y biodiverso en comparación a un bosque o selva nublada […] Esto trae como consecuencia que el agua de lluvia no se infiltre en el suelo y que se produzcan derrumbes y deslizamientos”, comenta.