Josnars Baduel, hijo del difunto exministro de Defensa de Hugo Chávez, Raúl Isaías Baduel, está en una celda con cama de cemento, una letrina y con restricciones de alimentos y medicinas. Además tiene suspendidas las visitas indefinidamente.

Caracas. “Son órdenes superiores”, le dicen funcionarios a los familiares de presos por razones políticas cuando estos les preguntan las razones de cualquier medida restrictiva, que va de la mano de la violación de derechos de cualquier privado de libertad. Indiferentemente al motivo de su detención.

En el caso de la familia Baduel, esta es la única respuesta que les dan los custodios del Internado Judicial Rodeo I, desde hace más de una semana, para justificar la razón por la que no pueden ver a Josnars Adolfo Baduel, hijo del exministro de Defensa de Hugo Chávez, Raúl Isaías Baduel.

Este jueves, 6 de febrero, cumplen 13 días sin poder visitarlo.

Andreína Baduel, hermana de Josnars, presume que la prohibición se debe a una “retaliación” por las denuncias que hacen sobre las condiciones de los reclusos en la cárcel, ubicada en el estado Miranda, así como de distintas situaciones que afectan a los presos por motivos políticos que se mantienen privados de libertad en otros penales del país.

Josnars Baduel y su padre Raúl Isaías Baduel | Foto: cortesía de familiares.

“Oficialmente no hay respuesta, pero es más que evidente que es una retaliación porque hemos denunciado su situación y lo que ocurre en ese lugar”,

sostiene Baduel, quien en reiteradas oportunidades ha descrito “el infierno” que es el El Rodeo, donde recalca que se violan sistemáticamente los derechos humanos de los presos políticos y sus familias.

Andreína Baduel advirtió sobre el riesgo de muerte de su hermano, el 28 de enero pasado.

“Está en condiciones inhumanas, en una celda 2×2, con solo una letrina, restricción de alimentación, hidratación, medicinas, cama de cemento, aislamientos prolongados, pero no conforme con ello, no le permiten ni una llamada y ahora les suspenden las visitas”, detalló a Crónica Uno.

Sin identidad

Cuando les corresponden las visitas a las hermanas Baduel en el Rodeo, funcionarios encapuchados les cubren sus rostros. Después, las llevan hasta una sala donde pueden ver a Jonsnars, a quien también llevan con la cara cubierta.

Una vez allí, no pueden tocarse, porque un vidrio se los impide. Tampoco hablan libremente debido a que son rodeados por funcionarios durante los únicos 15 minutos que dura el encuentro.

Lo único evidente para Andreína es la vulneración constante a la que ella y otros familiares de presos políticos son sometidos en El Rodeo I y otras cárceles como el Centro Penitenciario de Aragua, en Tocorón, y el Internado Judicial de Carabobo, en Tocuyito, donde permanecen detenidos en el marco de las protestas poselectorales contra los resultados que adjudicaron como ganador a Nicolás Maduro.

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Familiares en la cárcel de Tocuyito/ Foto: Armando Díaz

No es la primera vez

Amenazas constantes, acecho a través de cuentas por redes sociales y toma de fotos por parte de cuerpos de seguridad durante cada aparición pública, son algunas de las consecuencias que Andreína Baduel sufre, por ser una de las principales denunciantes de la situación que vive su hermano, detenido desde el 4 de mayo de 2020 durante la Operación Gedeón.

Una de las más graves, es la necesidad de atención médica que requiere Josnars, quien a raíz de las torturas recibidas en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide, de acuerdo con su hermana, necesita cuatro operaciones.

“Lamentablemente en él (Josnars) el desgaste físico es evidente. Ha perdido mucho peso, ha empeorado la condición de salud que ya traía por secuelas de tortura en El Helicoide, que son reconstrucción ligamento de su hombro, ligamentos de ambas rodillas, distintos tipos de hernias y una lesión que tiene en los testículos por la electricidad”, añade Andreína.

Los familiares tampoco pueden ingresar galletas, frutas, o suplementos alimenticios para ayudar a Josnars a subir los 15 kilos que perdió desde su encierro. Aunque sabe que él tiene una gran fortaleza espiritual y emocional, manifiesta que las condiciones de su reclusión desgastan físicamente hasta al más fuerte.

Josnars Baduel | Foto: cortesía de familiares.

“Se lavan la ropa encima porque le ponen dos a tres minutos de agua, para que hagan sus necesidades, se aseen y para que laven el uniforme. Todo esto ha hecho que empeore”.

Operación Gedeón

El gobierno de Nicolás Maduro denominó Operación Gedeón a una incursión marítima llevada, el 3 de mayo de 2020, durante la pandemia de COVID-19, que presuntamente formó parte de un fallido intento de golpe de Estado que buscaba posicionar a Juan Guaidó en el poder.

Néstor Reverol, quien en ese año era ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, informó que la operación la cometieron presuntos “mercenarios terroristas” procedentes de Colombia que pretendieron ingresar al país por vía marítima, desde Macuto (La Guaira), para asesinar a líderes del Gobierno y derrocar a Nicolás Maduro.

De acuerdo con la información oficial, esta acción fue promovida por Estados Unidos y dirigido por Jordan Goudreau, exsoldado de fuerzas especiales estadounidense, francotirador, veterano de Afganistán, Irak, ganador de tres estrellas de bronce del Ejército y médico.

Por la Operación Gedeón hay 20 personas en juicio y 60 condenados, entre ellos, Jornars Baduel, cuya condena es de 30 años.

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