Residentes de Ciudad Guayana enfrentan cada año las crecidas del río Orinoco con recursos propios, pese a que existen planes urbanísticos para controlarlas desde hace décadas, recordó el exconcejal Simón Yegres. Para los afectados, la falta de ejecución convierte la previsión en abandono y la planificación en papel mojado.

Puerto Ordaz. “Todos los años se inundan las mismas zonas de Ciudad Guayana por falta de planificación”. Expresiones como estas se escuchan con frecuencia cada vez que las crecidas del Orinoco y del Caroní afectan a las zonas más vulnerables del estado Bolívar. Sin embargo, en Ciudad Guayana sí existió una planificación que contemplaba inundaciones en sectores de riesgo.

Lo irónico para muchos es que, mientras los vecinos de Castillito improvisan con gaveras y guardias nocturnas, en algún archivo polvoriento yacen al menos cinco planes urbanísticos —desde 1963 hasta 2006— con soluciones técnicas precisas: diques, reubicaciones e incluso proyectos turísticos para estas mismas riberas que hoy siguen anegándose.

La calle Los Oleandros, en Castillito, es una de las zonas de Puerto Ordaz donde, año tras año, vecinos como Milades Lara se preparan para la subida del río.

“Subimos lo que podemos en gaveras de cervezas y ropa en bolsas negras, preparados por si el río nos saca de madrugada como otras veces”, recuerda.

Cocina, nevera y lavadora se trasladan a la sala, donde el agua tarda más en llegar o no alcanza la altura suficiente para dañarlos. Otros prefieren dejar todo en casas de familiares o vecinos en zonas más altas. Así se organizan, año tras año, personas como Marielis Vargas.

“Uno se prepara todos los años. A veces toca salir de emergencia a los refugios y viene a darle una vuelta a la casa porque los malandros igual aprovechan para meterse y robar. Hay vecinos que se turnan y se suben al techo para hacer guardias”,

relató Vargas.

Mientras los vecinos enfrentan la inundación con recursos propios, como subir muebles o hacer guardias nocturnas, la otra cara de la historia está en los papeles acumulados de planes urbanísticos que nunca se ejecutaron.

Crecida del Orinoco evidencia el olvido de 40 años de planificación en Guayana
En Los Oleandros mantienen el temor por la crecida de la laguna detrás de sus casas

Planificación olvidada

Aunque las afectaciones son previsibles, no se toman medidas para mitigarlas, denunció el exconcejal y dirigente social Simón Yegres. Advirtió que Ciudad Guayana paga las consecuencias del abandono de una planificación urbanística que por décadas identificó con precisión los riesgos y planteó soluciones concretas.

“Tenemos el privilegio de estar en una ciudad donde se unen los dos ríos más caudalosos del país. Pero ese privilegio también exige responsabilidad. El Orinoco regularmente promedia 33.000 metros cúbicos por segundo, y en temporada de crecida supera los 50.000. Hay crecidas históricas que supera su regularidad y hay épocas de lluvias intensas que hacen pico por situaciones climáticas. Adicionalmente, está el manejo de los embalses dentro de la ciudad”, expresó Yegres.

El exconcejal recordó que desde 1966 hasta 2006 existieron estudios detallados que delinearon las zonas de alto riesgo por crecidas. Yegres señala que desde ese año ya se habían definido tanto las zonas vulnerables como las soluciones necesarias para prevenir los efectos de la crecida del Orinoco.

Citó el Plan Director de 1963, la Ordenanza de Zonificación de 1970, el Plan Rector de 1983, el Plan de Ordenación Urbanística de 1995 y el Plan de Desarrollo Urbano Local de 2006.

En ellos se registraron no solo las franjas vulnerables a inundaciones, sino también las posibles soluciones: diques, viviendas afectadas, reubicación de comunidades e incluso proyectos turísticos.

“Se olvidaron de la planificación y se enteran que hay lluvias y crecidas cuando oyen a la gente solicitar auxilio. Improvisan uno que otro refugio y un apoyo básico. Es tanto así que en 2026 seguro estaremos en la misma situación porque lamentablemente se olvidaron de ejecutar cosas que fueron planificadas suficientemente”,

cuestionó Yegres.
Crecida del Orinoco evidencia el olvido de 40 años de planificación en Guayana
Desde 1966 existen planes que dan solución a las zonas vulnerables por crecida natural del Orinoco en Ciudad Guayana

Plan Especial de Castillito

Uno de los proyectos más relevantes, el Plan Especial de Castillito, contempla una serie de obras. Entre ellas: un dique de contención, una vía costanera, reurbanización vertical, espacios recreativos y aprovechamiento turístico del río. Aunque fue formulado, nunca se ejecutó ni se elevó a ordenanza.

“Ese plan hay que convertirlo en una ordenanza. Sería una ley y así hay manera de demandar su cumplimiento. En segundo lugar, constituir un equipo promotor que impulse el Plan Especial de Castillito”, exhortó.

“Una ciudad con más de un millón de habitantes, con universidades, represas, industrias y toda una planificación hecha, no puede seguir repitiendo el mismo guion cada año. Si se ejecutan los planes, las zonas hoy inundadas podrían convertirse en lugares de contemplación y turismo. Pero si no se hace nada, seguiremos lamentando las mismas pérdidas una y otra vez”, agregó.

El 15 de julio pasado, la Gobernación de Bolívar activó el Plan de Riesgo Preventivo de Lluvias 2025. En los últimos días, la atención se ha centrado en Caicara del Orinoco y en Ciudad Bolívar, donde las afectaciones han sido mayores.

En la capital del estado, el 25 de agosto de 2018, el Orinoco alcanzó la cota de 18,34 metros sobre el nivel del mar. Ese año superó el récord de 1976. En Ciudad Guayana también se llegó a un nivel histórico: 12,91 metros sobre el nivel del mar.

En Los Oleandros, los vecinos ya tienen listas las bolsas, los bloques para levantar camas y los números de emergencia. Saben que la naturaleza no espera por promesas. Y mientras la planificación sigue en papeles, ellos se preparan en silencio para lo que venga.

Ciudad Guayana y Ciudad Bolívar tienen alerta amarilla por el nivel del Orinoco. Caicara, en cambio, ya está en alerta roja

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