Vecinos de la comunidad El Yaque en la península de Araya, tomaron la decisión de sanear un terreno que servirá para la siembra y el esparcimiento de la población.
Cumaná. La urbanización El Yaque está conformada por 290 personas y ubicada en la vía hacia Punta de Araya en la Península del estado Sucre, una zona árida que además se había convertido en el basurero satélite de la comunidad, debido a la falta de recolección continua de desechos por parte de la municipalidad.
“Durante meses e incluso años, la comunidad acumuló basura y desperdicios en los terrenos que podrían aprovecharse para la siembra o la recreación de nuestros niños y jóvenes”, dijo Mario Bermúdez, vecino El Yaque.
La situación alcanzó niveles de desesperación y hastío de los vecinos, pero también sirvió para motivarlos a organizarse y limpiar los espacios.
“Toda la zona estaba contaminada de basura y una parte de esos desechos fueron quemados -porque no teníamos a dónde llevarlos, ni cómo trasladarlos-; pero otra parte la reubicamos y compactamos en el mismo lugar”, explicó el dirigente social José Marcano.
La labor les tomó siete días consecutivos de trabajo conjunto entre 17 personas, hombres, mujeres, jóvenes y adultos.
Vecinos de El Yaque hicieron una colecta de dinero para comprar cepillos de barrer, rastrillos, una cesta, una carretilla prestada e incluso, se sumaron trabajadores de las cuadrillas de limpieza pertenecientes al sector público municipal.
La jornada fue un ejemplo de trabajo y unidad por el bien de nuestra comunidad”, añadió Marcano.
A mediano plazo
La actividad sirvió para enarbolar el proyecto: “área sana y vida sana”, que no solo se plantea la limpieza y recolección de desechos y escombros en los alrededores del urbanismo, sino instalar las luminarias en los diferentes espacios.
Vecinos se han propuesto continuar este tipo de acciones de conservación y a mediados de noviembre, aspiran sembrar plantas que se adapten al clima árido y soleado de la península en las áreas ubicadas frente al edificio, con el objetivo de rescatar la cultura ambientalista y darle otro tipo de imagen visual al urbanismo.
Con ello, pusieron de manifiesto su compromiso con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su Artículo 30 que establece que “la persona natural o jurídica, pública o privada, que genere o posea residuos y desechos sólidos, que puedan causar efectos nocivos a la salud y al ambiente, deberá proceder a la eliminación de tales desperdicios, de conformidad con las disposiciones de Ley”
Sin embargo, también reiteraron su llamado de atención a las autoridades para que honren su deber de garantizar a la ciudadanía el derecho individual y colectivo de disfrutar una vida y un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.
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