Los “policías acostados”, instalados hace una semana por la Gobernación de Miranda, en el sector Las Tapias, en La Dolorita, carretera Petare-Santa Lucía, ocasionaron dos accidentes. Residentes y transportistas denuncian que estos reductores de velocidad son inseguros, mal diseñados y generan colapso vehicular.
Caracas. A tan solo una semana de la instalación de seis reductores de velocidad en la recta del sector Las Tapias, en la parroquia La Dolorita, dos accidentes graves han dejado motorizados lesionados, lo que ha desatado una ola de críticas entre usuarios de la carretera nacional Petare – Santa Lucía.
Vecinos y conductores exigen a la Gobernación de Miranda una exhaustiva evaluación de estos dispositivos, señalados como peligrosos y mal planificados.
Los residentes de Filas de Mariche y La Lagunita denuncian que los 10 reductores programados para esta vía no solo incrementarán el congestionamiento vehicular, sino que también presentan fallos técnicos preocupantes.

Fallas de origen
Usuarios habituales de la zona aseguran que el asfaltado ejecutado por la empresa Envialta, contratista de la Gobernación de Miranda, ha optimizado notablemente la movilidad en la vía. Sin embargo, los seis reductores de velocidad, conocidos como “policías acostados”, han generado descontento debido a una serie de deficiencias, entre ellas:
- No se tomaron las medidas técnicas adecuadas, pues los reductores son excesivamente altos. Este error de cálculo ha generado la percepción de “aceras montadas en la carretera”.
- Carecen de una demarcación apropiada. La pintura amarilla sobre los reductores es insuficiente o está mal aplicada.
- No se han colocado las líneas diagonales blancas y amarillas necesarias para alertar a los conductores.
- Dos de estos dispositivos fueron instalados consecutivamente a tan solo 10 o 15 metros de distancia. Esta disposición carece de lógica y aumenta el riesgo de accidentes.
En apenas una semana se han registrado dos accidentes graves, que dejaron motorizados lesionados.

Congestión generalizada
Residentes del sector añaden que la movilidad en Las Tapias se ha complicado por la presencia de puestos de control de la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional Bolivariana, cuyos operativos de seguridad generan congestionamiento vehicular.
Los habitantes de Filas de Mariche enfrentan un deterioro significativo en sus tiempos de traslado. El regreso a casa, especialmente durante las tardes, se ha convertido en un trayecto que puede extenderse hasta tres horas debido a múltiples puntos de congestión.
La situación se agrava por diversos factores: las colas habituales en el sector Julián Blanco causadas por el comercio informal de chicharrón, los controles policiales permanentes en Vista Hermosa y Turumo, y la reciente instalación de reductores de velocidad.
Esta combinación de obstáculos ha transformado el recorrido diario en una experiencia agotadora para los conductores.

Rayados si, reductores no
Transportistas de Filas de Mariche manifestaron preocupación por los reductores, tal como los construyeron, que afectan su trabajo y causarán deterioro vehicular. Advierten que esto los obligará a comprar repuestos costosos en dólares, pues los comercios no aceptan bolívares. Esta situación agrava la crisis económica que enfrentan a diario, añadieron.
Usuarios de la carretera nacional Petare-Santa Lucía solicitan con urgencia al Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) y a la Gobernación de Miranda que evalúen la situación y retiren los reductores de velocidad. Aseguran que, tal como están, estos dispositivos no cumplen con la función de controlar la velocidad del tráfico vehicular.
Además, temen que algunos puntos donde se colocaron los reductores puedan convertirse en focos de actividades delictivas debido a la cercanía de callejones y veredas. El martes de Carnaval, varios jóvenes encapuchados aprovecharon uno de los “policías acostados” en Las Tapias para detener vehículos y exigir dinero a los conductores.
Los usuarios también pidieron a las autoridades sustituir los reductores por rayados peatonales en zonas concurridas, garantizando una movilidad más segura. En este sentido, solicitaron agilizar la señalización vial en los 15 centros educativos ubicados a lo largo de la carretera: 12 en la parroquia Filas de Mariche y 3 en la parroquia La Lagunita.
Tanto conductores como usuarios del transporte público demandaron al INTT campañas de educación vial dirigidas a la población, especialmente a los motorizados que circulan de manera temeraria por la recta de Las Tapias. Según sus denuncias, algunos realizan maniobras peligrosas como los llamados “caballitos”.
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