El director de la firma Albus Data, Henkel García, afirma que la crisis cambiaria que vive el país responde a una disminución en la oferta de divisas.
Caracas. Octubre cerró como el mes con el mayor incremento en el precio del dólar y con una diferencia de más de 20 % entre el tipo de cambio oficial, en parte regulado por el Banco Central de Venezuela (BCV), y el paralelo, que se montó en el rango de los 50 bolívares.
El escenario no es nuevo para Venezuela, cuya economía sufre constantemente de altos precios, devaluaciones y hasta salió de una hiperinflación hace apenas tres años, pero llega en un momento álgido en los contextos político y social, lo que impacta directamente en la mayor parte de la población que percibe ingresos en moneda local.
Para entender mejor el panorama económico actual y las implicaciones de la brecha cambiaria en hogares y comercios, Crónica.Uno conversó con el analista financiero Henkel García, director de la consultora Albus Data.
— ¿Cuáles son las principales causas que originan y mantienen una brecha tan amplia entre el dólar oficial y el paralelo?
— Lo que resulta claro es que la oferta de divisas al tipo de cambio oficial no es suficiente para satisfacer la demanda. Al no ser suficiente, y al ver la necesidad de comprar dólares, entonces esa demanda termina yendo a un mercado distinto al oficial o al de la banca, tiene que irse hacia el paralelo.
Mientras esa demanda sea menos satisfecha, entonces es mayor la presión en el paralelo que es lo que está pasando ahorita. Sin tener mucha más data, porque no hay información oficial de cuántas son las divisas que entran, pudiese decirse que realmente es un problema de la parte de oferta; la oferta de repente cayó o no está yendo al mismo paso que antes.
— ¿Cómo afecta esta brecha cambiaria al día a día de los comercios y consumidores? ¿Su impacto es mayor en unos que en otros o es lineal?
-Afecta a todas las empresas y comercios, sobre todo a los que tengan márgenes de ganancia relativamente pequeños. Cuando tienes una brecha tan amplia, la gente tiende a pagar más en bolívares, entonces los negocios, los comercios y las empresas están recibiendo más bolívares que antes.
Si los comercios tienen esos bolívares y sus precios en dólares están referidos al tipo de cambio oficial, cuando vayan a reponer inventario muy probablemente puedan comprar menos porque la brecha está en más de 20 %.
Si la brecha se mantiene de manera sostenida, entonces ya ahí tienen que empezar a tomar medidas, entre ellas aumentar sus precios en dólares para que los bolívares que obtengan sean acordes a lo que está el paralelo y puedan comprar mercancía.
Del lado del consumidor, la gente obviamente se molesta porque les está subiendo los precios en dólares o porque no están cobrando la tasa oficial, están esas incomodidades de lado y lado, pero no hay mucho margen de acción; no hay un menú de opciones donde todo el mundo salga contento.
— ¿Qué ocurre con los comercios que ya están fijando precios en euros?
— Esa es una medida un poco más sofisticada y que busca darle una vuelta a la situación. ¿Estos comercios qué dijeron? Bueno, mi problema son los bolívares que acepto. Si me pagan en dólares, yo no tengo problema. Entonces, ¿Qué hago? Estos precios que hoy están en dólares, no los voy a aumentar. Tú me pagas en dólares en efectivo y yo te acepto al dólar-euro uno a uno; te acepto los billetes igualito, el mismo precio, que es lo mismo que en términos de dólares estarías pagando, lo mismo que pagabas hace unas semanas atrás.
Pero si tú me vas a pagar en bolívares, entonces la tasa que voy a utilizar es la de euro y no la del dólar, entonces prácticamente tendré una subida de precios si el pago es en bolívares.
— ¿Cómo se compara la situación actual de la brecha cambiaria con experiencias similares de años anteriores? ¿Ve posible que pueda reducirse o solucionarse en el corto plazo con las medidas actuales de intervención?
— Quizás lo más parecido a esto fue lo que vivimos a finales de 2022. Claro, la brecha de ahora es mucho más extensa y en promedio es más grande que la que vivimos a finales de 2022 y ya vimos cómo terminó eso, que el tipo de cambio oficial terminó acercándose al paralelo.
Yo creo que esa es la solución que vamos a ver en algún momento. Lo sano es que, eventualmente, la brecha se cierre; creo que lo conveniente es que el tipo de cambio se ajuste al tipo de cambio paralelo lo más cercano y que van a tener que tomar medidas con la masa monetaria en bolívares.
No es una medida solamente de subir el tipo de cambio oficial y acercarlo a paralelo, sino que van a tener que tomar medidas con el gasto público y la entrega de créditos, que son dos elementos fundamentales en ese proceso de creación de agregados monetarios.
— ¿Ve necesario que se restrinjan o reduzcan el gasto público y los créditos? ¿O puede bastar con que una de las dos variables cambie?
-Los agregados monetarios están creciendo entre 170 % y 200 %, de hecho, llevan rato así. Y fíjate que, con un aumento que es realmente importante, el tipo de cambio estaba relativamente estable, con la inflación en 60 %, 50 % y ahora 20 %. Eso en buena medida se explicaba porque había un aumento en la oferta de divisas, que también es como un termómetro de cuál es la salud de la economía.
El estimado de la liquidez de bolívares llevada a dólares también estaba creciendo de manera importante, pero eso se frenó. ¿Cuál es la señal que uno recoge allí? Que ya no pueden con este ritmo. Esos agregados monetarios tienen que desacelerarse de 170 % a tasas menores, para eso tienes que hacer modificaciones en el gasto público y en la entrega de créditos, que son las las maneras con las cuales se se influye en esos agregados monetarios, sea por base monetaria o por liquidez monetaria a través del aumento del crédito bancario.
— ¿Qué impacto está teniendo o puede tener este aumento del dòlar en los precios al consumidor?
-Vamos a ver una aceleración en los precios, un cambio de tendencia en la inflación, que ya no va a tener tendencia descendiente o a aplanarse. Muy probablemente, en los próximos meses, vamos a ver una aceleración de la inflación, ni de cerca a lo que vimos en hiperinflación, pero sí un cambio de tendencia a la que ya venía siendo costumbre en los últimos meses.
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