De la mano y los fogones de Rubén Santiago llegó la hallaca de pescado a la isla. Los turistas van directo al restaurante del recordado chef para deleitarse con ese plato.
Porlamar. La elaboración de hallacas en Margarita no se circunscribe solamente a la época navideña, como es costumbre en Venezuela.
Rubén Santiago Jr. quien heredó la vena cocinera de su padre, autor del libro La vuelta a la Isla en 80 platos, confirma que la receta de la hallaca de su papá se prepara todo el año y tiene sus variantes.
«Él hacía sus hallacas de pescado, mariscos, langosta, camarones, langostino y raya, pero prefería acompañarlas con la ensalada de catalana», explicó el también ganador del premio Armando Scannonne de la Academia Venezolana de Gastronomía.
Reveló que el pescado que usaba su padre para la hallaca de pescado era el Bacallao, porque tiene una textura dura y no se deshace.
Referencia culinaria
Rubén Santiago Jr. quedó a cargo de mantener esa tradición y para eso, las prepara en cualquier época del año. En temporadas de vacaciones atiende los requerimientos de quienes vienen a la isla, que tienen la referencia de ese plato.
«Aquí viene gente más que todo de Caracas, a probar las hallacas de pescado porque les han hablado de ellas», dijo.
Ana María Tovar, proveniente de la capital, certificó que apenas piso el aeropuerto de Margarita, buscó llegar hasta la Casa de Rubén, para deleitarse con ese plato, para ella muy especial.
«No he probado mejores hallacas que estas y por eso cada vez que viajo a la isla, vengo al restaurante a comer», afirmó.
Hallaca con tradición familiar
Otra referencia sobre el sabor de la hallaca en Margarita, es Moraida León, quien heredó esa tradición de su madre desde hace más de medio siglo.

Con eso levantó y educó a su único hijo, Saturnino León, quien hoy es el principal compañero en la elaboración y venta de ese plato típico de la época navideña, pero que desde hace 20 años, hicieron cotidiana su producción.
«Como fue costumbre, ella desarrolló esa habilidad para la preparación de la hallaca, actualmente ella se encarga de armarla, cerrarla y amarrarla. Yo la ayudo en comprar los ingredientes, procesar los aliños y preparar las hojas. Ella es la que se encarga de darle el toque final», destacó.
Ante los emprendimientos y los avances de las redes sociales, decidieron registrar la marca Las Akasias, para impulsar su producto.
Indica que la producción de 100 hallacas diarias que venden en dos dólares, deben invertir al menos 150.
Coinciden que para el 24 venden al menos 400 hallacas, muchas de las cuales llegan a las mesas de familias foráneas que vienen a pasar esas fechas en la isla.
Para el 31 pueden llegar a las 800, ya que atienden a algunos hoteles que las incluyen en sus cenas de Año Nuevo.
Aclaran que las preparan solamente de carne de res, pollo y cochino.
La empahallaca talla XL
Desde hace dos años, Nathaly Rivas y Jorge Pérez comenzaron un emprendimiento en la avenida Bolívar de Porlamar, donde incluyen para esta época del año sus famosas «empahallacas«.
Para su preparación utilizan la masa tradicional de las empanadas llamadas Talla XL, que venden todo el año.
«Desde principios de diciembre empezamos a preparar las «empahallacas» y nos da buenos resultados», aseguró Rivas.
La pareja de emprendedores confirman que para 24 y 31, los habitantes de las zonas aledañas las incluyen en sus cenas de Navidad y Año Nuevo.
«Tenemos clientes de otros estados que vienen en estas fechas y llegan a desayunar con nuestras empahallacas por el módico precio de un dolita y medio», expresó Pérez.
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